PERO NUNCA DIGAS, NO DIGAS QUE NO TE LO ADVERTÍ.

EL CONTENIDO DE ESTE BLOG, FIEL A LA IDIOSINCRASIA DE SU AUTOR, ES POLÍTICAMENTE INCORRECTO, VOLUBLE, REACCIONARIO, SELECTIVAMENTE DEMOCRÁTICO, CONTRADICTORIO, INTOLERANTE AMÉN DE ARROGANTE, CON DELIRIOS DE GRANDEZA Y POSEEDOR DE UN BUEN COMPLEJO DE MESÍAS. SI USTED, AMABLE LECTOR, RESULTA NO SER TAN AMABLE Y TIENE LOS MISMOS DEFECTOS EGÓLATRAS QUE EL AUTOR DE ESTE ESPACIO, LE RECOMIENDO MUY ATENTAMENTE CAMBIAR DE PÁGINA EN ESTE PRECISO INSTANTE, YA QUE SI BIEN LOS COMENTARIOS NO ESTÁN MODERADOS, YO ME RESERVO EN TODO MOMENTO EL DERECHO DE NO PRESTARLES LA MÁS MÍNIMA ATENCIÓN, MÁXIME SI NI SIQUIERA TIENE A BIEN FIRMAR DICHAS RÉPLICAS.

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6.10.09

The Sunshine Killer.- Capítulo 15

Capítulo 15.- No vas a ningún lado.

Sólo unos escasos momentos después de la partida de Azul, Lon Gonman entra a Watchtower, siguiendo sus propios pasos que lo llevaron a su banco de siempre en la barra.

-- Una cerveza.
-- ¡Jo! Esto se pone bueno. El calor de ese banquito lo dejó tu adoradísima Azul. Vino a tomarse una cerveza y se fue hace unos momentos. Aun no lavo el tarro, por si quieres que te lo sirva así.
-- Mejor quiero ron jamaiquino con cola… ¿Hoy no vino el tuberculoso? Preferiría que me sirvieras en su vaso.
-- Anda, no es tan malo ¿Por qué no me hablas de todo ese rencor mientras bebes? – Jones sirve la cuba exactamente en el mismo tarro sin lavar.
-- Hay cosas que prefiero no decir en público.—Lon mira con resentimiento a Jones luego de notar las marcas del labial de azul en el tarro.
-- ¿Sabes? Dicen que si tienes un secreto puedes contárselo a un árbol y así deshacerte de su peso para siempre.
-- Jones…
-- ¿Si?
-- ¡¿De donde se te ocurren tantas estupideces?! Ya ni siquiera hay árboles aquí.
-- Ya te lo dije, leo mucho… ¿dónde dejaste tu muleta?
-- No la necesito más, ya puedo caminar bien.
-- ¿Fuiste acaso con el curandero? Es demasiado pronto para que te hayas recuperado.
-- No, la última vez que fui me dio dos medicinas y tontamente me las tomé juntas. Desde entonces la gente es cada vez más fea y no tengo sentido del tiempo.
-- No suena diferente de lo que bebes aquí.—increpa Jones, reconociendo la manera que tiene Gonman de desviar el tema cuando no quiere dar explicaciones.
-- Mejor te cuento cómo conseguí este par de hermosuras – Gonman muestra las dos nuevas estrellas que ha conseguido en estos días.
-- ¡Vaya! Te lo has tomado en serio estos días. ¿Quiénes fueron los amables donadores?
-- Spike y Kept.—Gonman bebe del otro lado de donde están las marcas de labial.
-- Por lo que veo primero quieren deshacerse de los ancianos. Conociendo a Meior quiere utilizarte para poderse deshacer de los viejos guardias que le heredó el anterior alcalde.
-- Y según su plan en algún momento me enviará a alguno de sus elementos jóvenes, me desaparece y aprovecha para llenar totalmente la plantilla con sangre nueva ¿no?
-- Exacto
-- Y jura que me va a poder detener con alguno de sus Cherifes…
-- Dime que no sientes por lo menos un escalofrío cada vez que escuchas hablar de Chains. Hay muchos de los nuevos que son una verdadera amenaza, por más ayuda sobre natural que tengas. No creas que todos son como Sobjack, hay quienes sí se lo toman muy en serio.
-- ¿Tan en serio como Spike?
-- Spike hacia las veces de Juez en el antiguo sistema, por eso era tan ceremonioso y adepto a la parsimonia. Su obsesión por los formalismos eran fácilmente confundibles con un estricto sentido de la Ley. Por esa doble labor era que inclusive le habían regalado un coche blindado. ¡Cómo me habría encantado conducir alguna vez ese auto!
-- Vas a necesitar las llaves – dice Gonman mientras le entrega un llavero de cuero.
-- En verdad no sé porqué me sorprendo, era obvio que te ibas a quedar con el coche.
-- Estaba pensando en guardarlo en la bodega del bar, me parece que podría conservarse mejor allí… si estás de acuerdo.
-- Claro que estoy de acuerdo hijo – dice Jones – de hecho iré yo mismo a traerlo.
-- Probablemente éste sea el mejor momento para que lo hagas – dice Lon mientras sigue tomando con sed su trago – Los Cherifes estarán muy consternados por la muerte de Kept y los que no estén peleando por ser los siguientes en turno para buscarme, estarán ocupados planeando la seguridad para la siguiente entrega de inversiones.
-- Estás muy bien enterado
-- El idiota de Kept traía la bitácora y la agenda en una bolsa junto a la estrella. Dejé su cadáver colgando en el camino que va paralelo a la vía periférica, si tomas la vía directa nadie te molestará.
-- Lo tendré en cuenta para tu próximo ascenso. ¿Qué harás? ¿Vas a robarte esa inversión también?
-- Tengo más dinero del que podría gastar, es hora de conseguir adeptos, como tantas veces me sugeriste.
-- Lo que significa que la robarás
-- La invertiré – dice Gonman.
-- Bien dicho… bueno, iré a prepararme para ir por el auto.
-- Llévate mi moto, yo tomaré el tren. Sólo déjame pasar primero a la bodega para cambiarme.

Gonman camina hacia la bodega y detrás de unas cajas de vino saca su atuendo de empleado del bar. Con el pañuelo que suele usar en el cuello se cubre el cabello y coloca su ropa de asesino en el mismo escondite. Se las arregla para que, a pesar de ser el mismo sujeto que ha desafiado a la Ley, al salir luzca como un pobre diablo sin aspiraciones, aun más triste y patético de lo que fue alguna vez en las minas o cuando llegó al bar por vez primera.

-- No sé en que estriba hijo, pero ese es un excelente disfraz
-- En la actitud, cualquiera desearía la muerte si trabajara para ti
-- ¡Ja! Anda, sírveme un trago antes de que me vaya
-- Whisky y leche
-- Un buen “vaquero”.

Gonman sirve la bebida de Jones y se lo entrega deslizándolo brevemente sobre la barra. Jones lo atrapa y le da un buen trago.

-- Lon, esperaba que enfadaras más cuando te serví en el tarro de Azul.
-- Bueno ¿Para qué enfadarme si puedo darte el vaso del tuberculoso?—Dice Lon mientras se retira al otro lado de la barra para atender a unos clientes recién llegados.

16.9.09

The Sunshine Killer.- Capítulo 14

Capítulo 14.- Él era mi amigo.

Jones se encuentra, como es costumbre, atendiendo el Watchtower, cuidando y manteniendo el orden desde la barra. Sin embargo resiente el haber trabajado los últimos turnos de corrido, sin que Lon hubiese ido a asistirle.

-- Era de esperarse, solo espero que esté con su encomienda y no en coma como un vil drogadicto – dice el viejo cantinero con una mueca mordaz en su rostro mientras seca unos cuantos tarros recién lavados.— Si aun hubiera una cárcel no dudo que ya lo hubieran encerrado, y él también lo cree, de lo contrario, no viviría en las ruinas de la vieja prisión.

Inmerso en esa rutina de servir tragos, secar tarros, intimidar borrachos y maldecir –cariñosamente- a su empleado, continúa indefinidamente gozando de su tiempo tranquilo, como una suerte de retiro. Poco se sabe de ese hombre antes de la inauguración de su bar, nadie recuerda haberlo visto antes. Sencillamente un buen día apareció con una aparente fortuna tan misteriosa como su persona, compró el local donde estaba el desaparecido “Memphis Blues” y él solo se encargó de desaparecer a todos los malvivientes y pandilleros que se habían adueñado a la mala del inmueble. Tan solo por haber habilitado de nuevo la finca, los anteriores dueños querían regalársela al extraño, pero él insistió en que era lo justo que recibieran el valor de ese predio como contraprestación. Durante las siguientes semanas trabajó en la reconstrucción del lugar incansablemente. La gente estaba tan agradecida con él por haberlos librado de la amenaza que representaban aquellos vagos, que gustosos acudieron a ayudarlo siempre que tenían oportunidad. De ésa forma fue que se levantó el Watchtower, lugar que de inmediato fue acogido por los lugareños como propio. Todos respetaban mucho a Jones y si había algún borracho insolente que se atreviera a contradecir a Tinman Jones, sin duda no pertenecía al Sector 18. Aun así, Jones conservaba las habilidades para lidiar con gente necia, tal y como lo hizo años antes al abrir su bar.

Y así, en esa secuencia de servir, lavar, secar, platicar y maldecir, siempre tenía un ojo atento las puertas de madera de su “Saloon” para vigilar quién entraba y quien salía. Los mismos ojos que no pudo evitar abrir con sorpresa cuando vio entrar a Azul.

Ella no deja de mirar el lugar, era la primera ocasión que entraba allí. Con cuidado, pero con su mirada de desprecio, se aproxima hasta la barra.

-- El se sienta en este banco de aquí – Dice Jones.
-- ¿Perdón? – responde ella aun sin adaptarse
-- Él se sienta en este banco de aquí, por si acaso quieres ocupar el mismo lugar para sentirte cerca de él. – Y de nuevo pone su expresión mordaz en el rostro.
-- Supongo, por esa sonrisa de gato enfermo, que te causó mucha gracia decir semejante sandez.
-- ¿Qué te sirvo? Princesa.
--Una cerveza… en ese tarro que estás secando—dice ella con ese aire de superioridad
-- Un cliente con tuberculosis escupió aquí… ¿Segura que no quieres usar el de Lon? Ese siempre lo guardo aparte.
-- Como sea

Jones le entrega el tarro espumoso y murmura una risa que termina en tos seca.

-- ¿A que debo la visita? Creo que tú eres más de ese otro lugar… ¿Cómo se llama?
-- El North Country
-- Eso… una chica del North Country. Allá no sirven cerveza, tal vez se te suba si es la primera vez.
-- Ya la he bebido, con Lon y los demás cuando trabajaba en las minas. En ese entonces era una persona de bien.
-- Tan de bien que lo dejaste por Sobjack. No lo culpo por dejar de ser una persona de bien, sería muy triste que se le fuera otra mujer por ese motivo.
-- ¿Eso le dijiste para que asesinara Cherifes?
-- Escúchame mocosa, yo no le dije nada para que asesinara a nadie – dice Jones inclinado sobre la barra intimidando y cortando el tono altanero de Azul—Además, no se le grita a un hombre en su propia cantina y mucho menos si es para delatar a un asesino anónimo… a menos claro que quieras que lo atrapen. Te diré lo mismo que le dije a él hace tiempo: No estoy dispuesto a oír historias de idealismos y corazones rotos.
-- No quiero contar historias ni tampoco quiero que lo atrapen. Por eso vine a pedirte que lo detengas
-- Nadie puede detenerlo, el hijo de puta es valiente y se está envalentonando. Eso que hace es lo primero que ha deseado de corazón desde el penoso asunto de ser Cherife y lo de la familia contigo.
--… -- Azul permanece en silencio
-- Cuando se recuperó de la soberana golpiza que le pusieron en el último duelo, lo primero que hizo fue ir a buscarte. Como también le dio sus buenos golpes a Sobjack, le quitaron el empleo y la pensión de minero. Supongo que tendría la vaga esperanza de que lo dejaras dormir en tu sillón en lo que ideaba otro plan, pero fue cuando vio a Flain salir de tu casa. Yo de hecho fui a buscarlo al hospital, pero era tarde, ya se había ido tras de ti.
-- No lo sabía, no me di cuenta de que él estuviera allí…-- responde Azul contrariada.
-- Le perdí el rastro durante unos días, hasta que una noche entró como si nada al bar. Llegó directo a la barra y se sentó en ese mismo sitio en el que estás – intercala de nuevo su mueca irónica – y sacó unas monedas de oro que no tengo ni idea de cómo consiguió. El muy vivo me miró a los ojos como una bestia herida y arisca que muerde a quien se acerque y me dijo: “Ron jamaiquino con cola” así nomás... enfatizando el “jamaiquino”
-- Pero… ¿Ya lo conocías?
-- Yo sí, pero él a mi no. Su padre me simpatizaba mucho, era un buen hombre. Por eso cuando supe que había muerto quise ponerme en contacto con Lon, pero entonces vi que estaba buscando la forma de convertirse en un Cherife y pensé que estaría bien… de hecho fui a ver el último duelo. Entonces supe que no iba a estar bien. Luego fui a buscarlo.
-- Pero no lo viste hasta que llegó aquí.
-- A su papá le gustaba mucho la lectura y hasta donde sé trató de inculcárselo a su hijo. El minerito no era tan inculto, dibujaba constelaciones con la sal sobre la barra. Yo quería hablar con él, pero si te acercas a una bestia herida corre, así que lo miré como si fuera cualquier cliente, saqué la botella y me decidí a embriagarlo, le alcanzaran o no las monedas. Le propuse un juego. Eso sirvió para romper el hielo. Me cayó bien, es agradable a su manera. Es fuerte como un caballo dañado pero con la misma voluntad de un leming para tirarse a la muerte.
-- Sí, ese es Lon – expresa junto con una pequeña risa.
-- Finalmente yo solo le di un regalo y le dije las dos verdades
-- ¿Cuáles?
-- Todo hombre tiene un arma para el momento más decisivo de su vida… y toda arma tiene un nombre de mujer. Le regalé una, bastante mejor que la de cualquier Cherife vivo. Sí puse un arma en sus manos, pero no su dedo en el gatillo… y definitivamente no le dije a quien disparar. Traté de compensarle tantas pérdidas y derrotas consecutivas, quería hacerle entender que el momento decisivo de su vida aun estaba por llegar.
-- ¿Para qué tomarse tantas molestias por el hijo de alguien más?
-- Porque su padre, bueno… él era mi amigo. En ese momento aceptó la pistola de dos cañones, pero ni siquiera la bautizó, dijo que eso sería después. Así que al final le di un trabajo y hasta hace poco, un lugar donde dormir. Su padre habría podido ser campeón del mundo… y él, tal vez sea el campeón del sol.

La formal aceptación de éste regalo de cumpleaños. Gracias.

28.8.09

The Sunshine Killer.- Capítulo 13

Capítulo 13.- Miedo a la Oscuridad

Repuesto de su última experiencia, Lon Gonman descubre que efectivamente su pierna ha sido curada y ahora puede moverse con toda libertad, moviéndose por los escombros donde tiene su guarida mientras intenta separar lo que sucedió en el plano real y en ese extraño lugar donde sus sueños se funden con el mundo de los espíritus… y cada vez le toma más tiempo hacer esa distinción. Algo en su mirada ha cambiado, pues ahora luce aun más resentida que antes y él mismo se siente más apesadumbrado, pero con más deseos de terminar aquella siniestra encomienda.

Habiendo recordado que el vehículo de Frank ahora era suyo, decidió inspeccionarlo cuidadosamente para saber más acerca de los Cherifes. No encontró muchas cosas que no supiera, lo más notorio era el privilegio de poder contar con un auto blindado, ya que las políticas para evitar la sobre contaminación restringían su uso a determinadas personas, obligando a todos los demás a utilizar motocicletas o trenes. Fuera de eso encontró solo armas, municiones y el radio comunicador. Ese último instrumento, junto con la placa, eran los principales distintivos de los Comisarios. Intenta activarlo esperando no delatar su ubicación.

°Chains. ¿Alguien ha sabido algo de Spike?°
°Kept. Nada, a estas alturas supongo que es oficial que ya no está entre nuestras filas. ¿Qué hacemos ahora señor Chains?°
°Chains. Ya me encargaré de reasignar a su personal. Necesitamos asignar esto a alguien más antes de que el Alcalde se entere.°
°Kept. Me están entregando una carpeta que dejó Spike antes de irse… es una foto de alguien con cabello claro, fue tomada por un radar entre el sector 16 y el 10°
°Chains. Muy bien, Kept se encargará a partir de ahora. Tráeme la cabeza de ese asesino. Fuera°

Mientras que agradece haber despertado justo a tiempo, Gonman no deja de lamentar nuevamente su descuido cuando fue captado por ese radar. Es tiempo de renovar la amenaza a todo aquel que se aproxime a su Sector. Ya habrá tiempo para estrenar su recién adquirido auto, por lo pronto lo mejor será guardarlo.

Momentos después, el radar es desactivado y la motocicleta negra queda atravesada justo en medio del camino. Lon está recargado sobre ella cubriendo su rostro con el paliacate negro que suele traer amarrado al cuello para evitar revelarse aun más a sus enemigos. Apenas puede esperar para batirse nuevamente con uno de los Cherifes y sus ojos se iluminan cuando ve que una motocicleta se aproxima.

-- Hazte a un lado, estoy buscando a un delincuente peligroso.
-- No puedes buscar lo que no está perdido – responde Lon mientras mueve su gabardina para mostrar las estrellas robadas – Es conmigo con quien debes tratar.
-- Tú eres el asesino de Cherifes. Bueno, no hay mucho qué decir entonces, tus días están contados… igual que los míos.
-- ¿Cómo le cuentas los días a un espíritu?
-- ¿Es verdad entonces que tú eres el fantasma del Sol?
-- Del sol, de la esperanza, de la voluntad del pueblo… un colectivo que acoge a las almas muertas, excepto las de todos ustedes.
-- ¿Y qué se siente ser un fantasma?
-- Un duelo perpetuo por la hora de tu propia muerte. Aquel momento en el que la esperanza dejó de recordarte que estás vivo.
-- Entonces… parece que también llevo mucho tiempo de ser un fantasma.
-- ¿A qué te refieres?
-- Un crimen es un crimen, no importa qué tan blanco sea el sombrero que uses. El bien se distingue muy fácilmente del mal, aunque quieran convencerte de lo contrario y tengo muchos demonios tras de mi. Es hora de dejar que alguno me alcance.
-- ¿Estás rindiéndote?
-- No me malinterpretes. No pienso entregarte la estrella así como así. Sólo estoy consciente de que hay mil razones para que estés aquí. Desenfunda.

°Dolza. ¿Localizaste al asesino, Kept?° Interrumpe el comunicador. Kept toma su radio y lo deja caer al piso para rematarlo con un fuerte pisotón rompiéndolo en pedazos.

-- Esto es entre tu y yo. Para uno de nosotros el mañana no llegará – Dice el Cherife. – Pero debes saber bien una cosa, no eres peor que el resto de nosotros… y eso es algo que debería llenarte de miedo.

Tras decir esto, dispara su arma intentando tomar descuidado a Gonman. Sin embargo, dirige a otro punto su tiro y destruye uno de los faroles que iluminan el camino. Inmediatamente destruye otro dejando todo en total oscuridad.

-- ¿Qué pretendes?
-- Si de verdad eres el fantasma del Sol tendrás que delatar tu ubicación cuando intentes dispararme el rayo. No te será sencillo matarme
-- Oh…-- dice Gonman al oido de Kept -- ¿Quién te dijo que pensaba matarte inmediatamente?

Kept entra en pánico y comienza a disparar sin ningún orden, intentando alcanzar con alguno de sus tiros al asesino. De repente siente una patada a la rodilla derecha y cae. Intenta levantar su brazo una vez más para disparar, pero otro fuerte impacto en el codo le rompe la extremidad dejándosela inhabilitada para hacer cualquier cosa.

-- Si tanto disfrutas la oscuridad, no te importará no volver a ver la luz nunca más.— sentencia Lon justo antes de que unos alaridos de dolor inunden la oscuridad del camino.

Cuando el radar volvió a funcionar, solo transmitía la imagen de Kept, colgando de un farol fundido, con una pierna y un brazo rotos y con las cuencas de sus ojos vacías. Un Cherife más había sido privado de su estrella.

10.8.09

Lon Gonman: The Sunshine Killer (Los Bosquejos) II Entrega

Lo bueno de cuando falta la bendita inspiración, es que jamás encasillé mi blog como blog de algo (vamos que no es blog de poesía ni de actualidad ni de crítica social ni nada, es todo amorfo y voluble). Así que hasta me puedo dar mis aires de multifacético (o mejor dicho: dejar bien claro que soy aprendiz de todo y oficial de nada) y de repente hacer algo muy diferente.


Como habrán notado (si es que alguna vez lo han leído o intentado leer), la trama del Sunshine Killer no ha fluído como yo quisiera, así que para recordar un poquito a este entrañable personaje, les presento el segundo bosquejo del protagonista de la historia.


Espero tener la paciencia, el tiempo y la soltura de poder hacer además los proyectos del resto de los personajes. Se aceptan comentarios y mentadas, al fin que consciente estoy que esto del dibujo no es lo mio, lo mio, lo mio.
Gracias.

22.5.09

The Sunshine Killer.- Capítulo 12

Capítulo 12.- Abre los Ojos…


--¿Por qué eres capaz de quitar la vida si es imposible que la devuelvas?-- dice una voz femenina
-- Tú me lo pediste – responde Lon
-- Podría pedirte que fueras feliz y no lo serías por eso. Podría pedirte que dejaras de pensar en Azul para siempre y sé bien que no podrías.
-- Eso no es verdad, Azul hace mucho que dejo de rondarme el pensamiento.
-- ¿Por eso vas a su casa en la primera oportunidad que tienes? ¿Qué te hace ir primero a buscar su compañía que buscar tu propio hogar?
-- Una sola pregunta a la vez
-- Muy bien. ¿Por qué asesinas Cherifes?—
-- Para destruir el Domo. Meior no me dejará pasar sobre su gran herencia y los Cherifes no me dejarán pasar sobre Meior.
-- Muy bien…puedo entender eso. Pero ¿por qué no me cuentas qué es lo que te hace disfrutar asesinar?
-- Me niego a sostener una conversación con alguien que ha muerto.
-- Si estuviera totalmente muerta tú llevarías la vida que tuviste antes de conocerme. Y eso es justamente de lo que quiero que me hables. Comienza desde tu infancia. Si te es más fácil, todo lo que me digas pasará frente a tus ojos a partir de ahora. Quiero conocerte como no pude hacerlo antes.
-- Mi madre murió cuando nací, y mi padre hizo lo mejor que pudo para sacarme adelante. Él era un buen hombre, honrado y respetuoso. ¡Cómo admiraba yo a mi viejo! Si tan solo el mundo fuera como él lo quería ver, si tan solo el mundo hubiera sido como él lo merecía. Era fuerte y trabajador y siempre creyó en que el esfuerzo es recompensado tarde o temprano. Trabajaba en las minas de Rob Sobjack, pero él merecía otra clase de trabajo. Sin embargo, ese era el trabajo que él sabía hacer. “Trabajo de hombres” lo llamaba. Era obvio que yo iba a querer ayudar a mi padre y por eso en cuanto cumplí los 16 años dejé de ser solo un ayudante para entrar a las minas con él. En ese entonces mi cabello aun era castaño oscuro.

El ambiente en las minas era duro, pero en realidad todos eran amigos y yo hacía lo mejor por encajar ahí como lo hacía el viejo Gonman. Pasábamos los días entre rocas, picos, albures y golpes. Las noches las pasábamos entre risas y tragos en el Watchtower. Así pasaron dos años de mi vida.

Un día, salí de la mina para tirar un poco de escombro. De haber sabido todo lo que vendría después, habría exigido que alguien más lo hiciera. Afuera me encontré con el insoportable hijo de Rob: Flain. No era más que un idiota al que su padre se había encargado de echar a perder durante sus 19 años de vida, en los cuales jamás tuvo que hacer nada para sí mismo, mucho menos por sí mismo. Estaba con una mujer hermosa que nunca había visto en mi vida, la estaba tratando de impresionar con las propiedades de su padre para conseguir algo de la chica, un poco de atención que él estaba seguro lograría convertir en amor… claro que la gente así siempre confunde el amor con el interés. Y ahora creo que ella no es tan diferente. Creo que mi mirada debió ser demasiado fija y penetrante, pues a pesar de la distancia ella volteó justo a donde yo estaba y sin decirle nada a Flain, simplemente me sostuvo la mirada y me sonrió. Algunos meses después la vería en una fiesta de la familia Sobjack y lograría que me diera un beso en la mejilla. Y luego seguiría una amistad y luego muchos otros besos.

Recuerdo que ella encontró la manera de estar ahí cuando el accidente. Un día en las minas hubo un temblor y todos nos apresuramos a salir. Mi padre habría alcanzado a salir de no ser porque se regresó a ayudarme luego de que una roca me atrapara la pierna que justo ahora tengo lastimada. Él pudo liberarme, pero los dos nos quedamos encerrados y no pasaría mucho tiempo antes de que los gases de la mina terminaran por envenenarnos. Los demás trataron de abrir nuevamente el camino y mi padre no dejó de intentar romper las rocas aunque el esfuerzo lo hizo inhalar más gas que si solo hubiera esperado. Cuando se encontró con sus amigos era demasiado tarde, solo alcanzó sacarme casi inconsciente y después se desfalleció dentro de la mina para siempre. Azul me ayudó con todos los gastos funerarios y estuvo conmigo.

Como era de esperarse, yo si estaba enamorado de Azul aun cuando para ella yo era solo un pasatiempo. Nunca se atrevería a hacer pública su relación con un minero. Entonces Ivol Meior lanzó su convocatoria para los nuevos Cherifes. Una estrella de oro blanco me daría el nombre suficiente para poder ponerlo junto al de ella en cualquier acta y no solo en los muros abandonados de los Sectores más olvidados de Bilou.

Los primeros enfrentamientos fueron muy sencillos, a pesar de mi complexión no tan fuerte estaba impulsado por mi deseo de estar con Azul y eso me daba la fuerza necesaria para combatir. Sin embargo, podía percibir que algunos de los sujetos que estaban contendiendo eran realmente peligrosos, parecían criminales más que futuros justicieros y sus tácticas de combate eran tan callejeras que realmente estaba agradecido de que no me tocara sostener ningún duelo con ellos. Al final solo quedaba un puesto de Cherife y el destino me daba una oportunidad única para demostrar la tesis de mi padre: mi último duelo era contra Flain Sobjack. ¡Cómo detestaba a ese bastardo! El muy infeliz siempre había tenido todo y conservaba sus manos de señorita tan limpias gracias a la gente como mi padre que se ensuciaba sus propias manos para que a él no le faltaran esos lujos tan banales. Ese tipo de idiota que podía aspirar a conquistar a una mujer como Azul, que algún día heredaría todo lo que su padre logró. Esa clase de gente que no merece nada y que curiosamente todo… y que el tenerlo todo les garantiza que seguirán teniendo un todo cada vez más grande. Ahora ese maldito deseaba lo mismo que yo: la estrella de oro blanco y la atención de Azul.

Sin embargo, los duelos eran muy libres, tanto que no había ninguna clase de regla. Sencillamente nos metían en algún sitio y daban tiempo suficiente para que alguien quedara en pie, entonces Meior y sus viejos Cherifes entraban a descubrir al ganador. Mi último combate fue aun más sucio, fue en la mina donde murió mi padre.

Desde luego que no tenía nada que hacer contra mi, inmediatamente le voltee la cara un par de veces con los puños y con la primera patada que le di logré romperle la pierna derecha. Estaba en el suelo y yo le di unas cuantas patadas al estómago. Justo cuando iba a dejarlo inconsciente, sentí el golpe de una cadena en la nuca y no supe nada hasta que desperté con la noticia de que había perdido mi oportunidad de ser un Cherife.—

-- Entonces por eso les arrebatas a todos sus estrellas. Por eso no tienes el menor reparo en dejarlos inertes sin vida. Tienes motivos personales—dijo la voz femenina.
-- Pero lo hago porque tú me lo pediste –
-- No quiero que niegues, abraza tus propios motivos, permítete sentirlo.
-- ¡Odio a los Cherifes! ¡Odio que nunca pude ser uno de ellos! Si no pude tener mi propia estrella, obtendré las de todos ellos. ¡Odio a Sobjack! ¡Odio que mi padre haya muerto por servir a gente como él!
-- Acepta ese odio, úsalo a tu favor. Eso era todo lo que quería, que dejaras de negarte. Ahora despierta, verás que ya no tienes ningún dolor en tu pierna.

Lon despierta y se arrodilla en el suelo respirando y resoplando por todas las emociones que acaba de desenterrar. Efectivamente el dolor físico se ha ido, pero algo en su interior le quema las entrañas y siente sus ojos inundados.

-- Una cosa más – dice la voz – Si ríes, el mundo reirá contigo, si lloras… llorarás solo.

28.1.09

Lon Gonman: The Sunshine Killer (Los Bosquejos)

Amable Lector:




Hace años que no dibujo, pero la realidad es que la historia del Sunshine Killer me emociona tanto que me dieron deseos de retomarlo... además de que dicen que la creatividad te hace feliz y es una idea que ha hecho eco en mi interior.




De antemano les comento que estoy plenamente consciente de que no soy ni Yoshitaka Amano ni Charles Vess, ni Dave McKean... vamos, no llega ni a aceptable mi forma de dibujar... pero este blog ya está acostumbrado a escritos que no califican ni como graffiti, pues ampliemos el espectro a imagenes que no llegan ni a garabato.




Ya pues, sin mas rodeos, les comparto el primero borrador de Lon Gonman.









Gracias

21.1.09

The Sunshine Killer.- Capítulo 11

Capítulo 11.- De acuerdo al plan.


Gonman ha terminado de arreglarse y está listo para ponerse el sombrero sobre el cabello aun húmedo y así arrancar de una vez su motocicleta en busca del nuevo cazador ávido de contar un fantasma entre sus múltiples trofeos. Aun tiene la pierna inmovilizada pero ha decidido que la peor agonía es la que se vive en la incertidumbre, así que busca esperanzado tener al menos la certeza de que va a morir. Los recuerdos desfilan en su mente y sus labios rígidos de vez en cuando hacen un tenue gesto dependiendo de cada suceso de su vida que viene a su mente. Sonrió cuando volvió a sentir la caricia los labios de Azul recompensándolo tras un día arduo de trabajo en las minas, cuando recordó la sensación cosquilleante de las burbujas de una cerveza pasando por su garganta la primera vez que olvidó sus problemas, una cadena rota, varias tardes en compañía de una dama, volvió a sentir el peso de la palma de la callosa mano de su cansado padre mostrándole cuán orgulloso estaba de su hijo trabajador como la tradición familiar dictaba. En cambio, su boca hizo una mueca grotesca de desagrado cuando ante sus ojos vio el cabello de Azul ondearse mientras caminaba de la mano de ese otro hombre, una cadena entera que lo golpeaba a traición, la última vez que vio a Thomas Pain y la vivida imagen de aquella tarde donde construyó una cruz con los materiales que tuvo a la mano para la tumba de ese gran roble que fuese en vida su padre. Cuando su rostro le dolía casi igual que la pierna confirmó con toda exactitud que efectivamente tenía más recuerdos amargos que dulces. Sin embargo, ahora que partía al encuentro con su destino tenía temor de perder aquella vida tan llena de penas. Recargado sobre su moto junto al poste que alguna vez sostuviera el letrero que rezaba “Pain” se disponía a arrancar cuando vio entrar un automóvil clásico con blindaje color negro.

-- ¡No se mueva, forajido!—grita un hombre de medio siglo en días vividos—sus días de cuatrero están contados.
-- solo tengo dos cosas que decirle – replica el motociclista – primeramente, ¿quién demonios es usted? y la segunda: ¿ha venido hasta aquí creyendo que robo ganado?
-- yo soy Frank Spike, Cherife al servicio de la Alcaldía – y aquí se percibe un orgullo exagerado al responder – y usted… tú, no vas a decirme cómo aplicar la ley.
-- No es mi intención, después de todo puedo asumir tu nostalgia tras haber visto a la última vaca viva…
-- “su nostalgia” muchachito – interrumpe el Cherife
-- ¿qué?
-- No te dirijas hacia mi tuteándome, no soy de tu misma clase.
-- “usted” me tuteó primero – responde atónito Gonman
-- Yo puedo hacerlo, soy mayor, soy la ley.
--Usted podrá ser la abuela del Alcalde resucitada y vestida de hombre, pero nada de eso le da la facultad de venir aquí, ¿no le llegó el comunicado advirtiendo no venir al Sector 15?
-- Nuevamente, yo soy la ley, puedo hacer lo que quiera, estúpido insolente.
-- Suficiente, supongo que vino a cazarme, por favor terminemos con esto.
-- Juventud impetuosa, me niego a destruirte tan inclementemente sin saber qué orillo a una persona a cometer tan ultrajantes acciones … permítame – solicita mientras saca un pequeño peine de bolsillo y se lo pasa por el cabello canoso – así que habla de una vez ¿qué te ha orillado?
-- La indiferencia. Acababa de perder a mi auténtico amor. Empecé a beber. Lo primero que me acuerdo es que estaba en una partida de cartas, luego estoy en una partida de dados… me despierto en una sala de billar…
-- ¿Te convertiste en asesino de Cherifes por indiferencia?—interrumpe Frank
-- Claro que no, así fue como me convertí en cuatrero ¿no me acusaba de eso?
-- No me estás tomando en serio, ¿verdad?
-- Usted empezó con lo del peine….—y tras decir esto toma a la Reina Jane y enciende la motocicleta.
-- Espera, déjame bajar del auto – dice el hombre mientras se toma su tiempo para descender – no quiero pelear con tan abrumadora ventaja sobre ti.
-- Como usted quiera…
-- ¿Pero es que no vas a bajar de la moto?
-- Tengo una pierna que no puedo mover
-- Lo que demuestra que eres un triste mortal. Baja ya —mientras toma su arma
-- ¿No que no quería pelear con ventaja?
-- ¡Con tan abrumadora ventaja, dije!—al tiempo que Spike avienta tierra a los ojos de Gonman y golpea con su escopeta la pierna lastimada del asesino – pero esta es una ventaja bastante soportable.

Mientras Gonman está en el piso, Frank lo golpea en dándole repetidas patadas alternando entre espalda y estómago, lo que le impide incorporarse. Tose y escupe la sangre que casi lo hace ahogarse. Intenta golpear desde el suelo a su agresor, pero aun no puede ver con claridad. Sabe que Frank está balbuceando algo, pero la voz interior no lo deja prestar atención… sólo escucha cómo su más secreto anhelo es en realidad dejarlo todo, llevar la apatía por la vida al siguiente nivel y terminar sus días ante el veterano Cherife, que si bien le resultaba odioso, como todos ellos, no tenia motivos personales para odiarlo con mayor saña. Sin embargo, lo heroico y justo sería decir que los sucesos ocurridos a continuación fueron resultado de su instinto del deber, pero la realidad es que cuando por fin pudo entreabrir uno de sus ojos vio al Cherife apuntarle con su arma para ponerle fin a su sufrimiento… lamentablemente para el celoso guardián del Orden Público, ese movimiento hizo que su estrella asomara entre sus ropas y diera un resplandor delator que señalaba su ubicación.

Gonman era un hombre de recursos y en una guerra viva hasta un caído letrero de lámina puede servir para ser lanzado directo a la garganta de un oponente. Milagrosamente logra el tiro, aunque solo consigue hacer que Spike tire su escopeta y caiga sentado. La distancia hacia la Reina Jane es la misma distancia que debería recorrer para llegar hasta Frank y terminar la contienda con sus propias manos. La responsabilidad de la decisión dejó de estar en sus manos cuando el Cherife corre intempestivamente hacia él derribándolo sobre su propia espalda.

-- ¿A quién dirige sus oraciones un blasfemo como tú? – pregunta Spike.

Lon se da cuenta de que al decir estas palabras Frank lo intenta estrangular únicamente con su mano izquierda, lo que significa que logró lastimar de gravedad su mano derecha con el golpe del letrero. Tira un fuerte puñetazo hacia el brazo de su contrincante, con lo que consigue deshacer la presión sobre su garganta mientras que Frank cae sobre él. Gira hasta dejarlo abajo y toma la cabeza del Cherife con ambas manos levantándola lo mas que puede.

-¡A mi! – responde mientras azota la nuca del guardián contra el suelo quitándole la vida instantáneamente.

Luego de incorporarse como mejor puede por el dolor de su aun lastimada pierna, y de robar la estrella de oro blanco, decide que lo mejor será quemar el cuerpo inerte de Frank, ya que no tiene intenciones de enterrar, destazar ni repartir nada esa noche. Al coche podrá encontrarle uso, pero lo mejor será guardarlo en otro momento, está cansado y si sube a cualquier vehículo podría terminar tocando de nuevo la puerta de Azul o tal vez tocando la puerta del Cielo
.

26.12.08

The Sunshine Killer.- Capítulo 10

Capítulo 10.- Temporal.

Gonman conduce su motocicleta como mejor puede a pesar del dolor en su pierna. Se había disminuido considerablemente con los cuidados de Azul, pero el talón no dejaba de molestar. Estaba sumamente contrariado de tener que irse a esconder en lo que su pierna mejoraba, la realidad es que él no había previsto lastimarse, en su mente toda la acrobacia habría sido realizada sin ningún daño. Lamentablemente sus crecientes trastornos de sueño le impedían pensar con claridad en todo momento. Generalmente estaba lúcido, pero desconocía en qué momento comenzaría a confundirse entre sueño y realidad y desde luego, las consecuencias de actuar con una percepción alterada eran desastrosas.

“Vale más que te refugies, estás temporalmente como Aquiles, con un talón que hace que todas tus armas se demeriten. La única forma que tendrías de mantener un combate decente sería que no te bajaras de la moto y créeme, cualquiera de los Cherifes puede lograrlo en menos de lo que sacas tus cañones.” Fue lo que dijo Jones para que Lon al fin accediera a retirarse a su casa.

Entre meditabundo y deprimido, Gonman se quita el sombrero y deja al descubierto su cabello al viento, sin percatarse de que había sido captado por un radar de velocidad.

Lejos de ahi, muchos de los Cherifes estaban reunidos en el Fort Meior tras haber sido convocados por el Alcalde. Impacientes esperaban a que apareciera el “Gran Jefe” a darles detalles.

-- ¿Han notado que cada vez vemos menos rostros cuando nos reunimos? – dice Anthony Smoke, Cherife del Sector 17. – Dudo que todos tengan buenas razones para faltar a un llamado de Meior.
-- Pues la mayoría están muertos, espero que esa razón sea lo suficientemente válida para ti. – responde con sarcasmo DarkGun, máxima autoridad del Sector 5. – La pregunta realmente sería ¿Por qué es de tu incumbencia lo que hagan los demás?
-- Mejo guarden silencio, no quiero tener que separar a dos salvajes en presencia del Alcalde – interrumpe un Cherife conocido como “The Mountain” por su gran tamaño. – Es de por sí bastante molesto tener que verles las caras a todos ustedes y mucho más ahora que las reuniones son tan frecuentes.
-- Y serán aun más frecuentes si no comienzan a dar buenos resultados, los elementos ineficientes no merecen autonomía alguna – irrumpe Meior al entrar al salón, acompañado de Drago Chains y Flain Sobjack.
-- A diferencia de la junta anterior, ésta reunión ya no es para pedirles su colaboración conjunta para cazar a un fantasma. – exclama Chains, quien es por todos sabido que es el Cherife más temido de todo Bilou. – Aparentemente desconocen totalmente el concepto de discreción y pedirles su apoyo solamente ha generado más rumores respecto del Sunshine Killer. Cada uno de nosotros debe ser lo suficientemente fuerte como para destruir a cualquier asesino de quinta por sí solos.
-- Esta reunión es para dejarles claras algunas cosas, entre ellas temas que tal vez encuentren fascinantes como “quién manda aquí”, “lo que sucede en el Fort Meior se queda en el Fort Meior” y “Los Cherifes inútiles ganan patadas, no liquidaciones” -- dice Sobjack.

De no haber existido el último comentario el mensaje habría tenido mayor trascendencia, Sobjack no es bien visto entre los Cherifes, pero para su suerte Chains siempre lo había respaldado por alguna enfermiza razón. De cualquier forma, no era secreto que si Drago se descuidaba no pasaría mucho tiempo para que alguien desapareciera a Sobjack y escondiera la mano inmediatamente. Tras la desafortunada intervención de Flain, Meior recupera la solemnidad de la ocasión tomando la palabra.

-- También existe la lección de que un Alcalde no necesita portavoces – dicho esto, Meior consigue un silencio sepulcral. – Las cosas son así: a partir de este momento será Frank Spike el único encargado de perseguir al asesino. Si fracasara en su misión, la asignación le será entregada de forma privada a otro de ustedes, mientras tanto el resto debe olvidar totalmente el tema. – Meior mira fijamente a Frank – Ve a hacer lo que te he encomendado, los demás quédense aquí para trazar el operativo de seguridad a las inversiones.

Spike se apresura a salir del salón y mientras atraviesa el Fort es alcanzado por uno de sus hombres quien le pide con insistencia que se detenga.

-- ¿Qué pasa? – pregunta el veterano Cherife
-- Señor, tiene que ver esto – dice el soldado al tiempo que le muestra la foto de un hombre de cabello claro sobre una motocicleta.
-- ¿De cuál de los radares salió esta imagen?
-- Del que está entre el sector 16 y el 10, en el sentido que va hacia el Sector 15.
-- Finalmente tenemos una pista, un hombre de cabello claro debe ser nuevo por aquí. Todos en Bilou tienen el cabello oscuro. Un hombre común en una motocicleta… es hora de hacer una visita sorpresiva.

Lon está entre los escombros de su casa, recordando tiempos pasados en los que esas paredes estuvieron erguidas y firmes, tan orgullosas e imponentes que eran capaces de encerrar no solo los cuerpos sino los anhelos de quienes estaban cautivos allí. Trataba de reposar como se lo había recomendado Jones, pero una narcolepsia no es un trastorno respetable si puedes dormir cuando deseas hacerlo. En este momento su única compañía era su insomnio que lo mantenía despierto con pláticas tormentosas que se desarrollaban dentro de su mente, pues sigue rehusándose a hablar solo:

… Olvídala, olvida todo y vive tu vida normal, muere en los suburbios…
….No, no puedo dejarla atrás …
… Ella se ha ido, pero alguien más permanece y aún puedes robarla… escúchala, cada momento te dice: “róbame”…
… No tengo nada para ti, nunca tuve nada antes… ni siquiera tengo nada para mi nunca más, no te robaré….
… No te escondas, por eso te roban todo lo que deseas, busca algunos problemas, una pierna no debe detenerte …
…Calla, si me aparezco ahora me atraparán, me apresarán y terminarán por matarme…
… ¿Hasta qué punto se siente uno bien estando libre? Vives en una cárcel derrumbada donde se han sepultado tus ilusiones, sepulta tus huesos o vive dignamente….

Gonman se levanta y abre la regadera, mientras el agua se calienta saca del clóset uno de sus atuendos negros de piel… ganará una estrella más o perderá todas las que ya ha conseguido.

22.12.08

The Sunshine Killer.- Capítulo 9

Capítulo 9.- Drenar las Aguas.

Ivol Meior ha estado encerrado toda la mañana atendiendo una videoconferencia con sus Inversionistas. Los Cherifes y empleados en general del sr. Meior siempre se han preguntado por qué parece ser más solemne cuando sostiene telecomunicaciones con ellos que cuando están en persona. Cada que Ivol recibe sus acostumbradas entregas de inversión, lo hace en una sala que si bien está custodiada, no es tan hermética como la zona que destina a sus largas llamadas con socios. Sin embargo, saben bien que no les es permitido preguntar, ni siquiera comentar entre ellos todo lo que pueden observar dentro de la Fortaleza Meior, ya que algo tan hostil no puede considerarse un Palacio de Gobierno, sino una Fortaleza.

Meior ha tratado de que los rumores sobre el asesino de inversionistas no circulen en demasía, ya que eso podría perjudicar la imagen de su buen gobierno. Lamentablemente para él, en este momento ya escuchaba quejas y molestas peticiones para que garantizara los recursos y rendimientos de este mes. Le enfadaba mucho que alguien pretendiese darle indicaciones, como si pudiera existir alguien más inteligente que él. Probablemente habría respondido con violencia diciendo que él sabría cómo manejar la situación, de no ser porque había aprendido dos cosas de su padre: el ser políticamente correcto y el amor al dinero. De esta forma, únicamente asentía y daba respuestas vagas diciendo que se encargaría de ello a la brevedad. Por dentro, la situación era muy diferente, la vaga molestia iba cediendo a una ira incontrolable. La peor ofensa que podía cometerse contra alguien como él era insinuarle que no hacía bien las cosas, atacar sus acciones y cuestionar sus directivas.

A pesar de la solemnidad de la ocasión, Meior no tenía documentos sobre su escritorio, lo tenía casi limpio salvo por un pliego de papel. No tenía reportes financieros, no tenía tablas de flujos ni presupuestos o proyecciones, solamente tenía su lista de Cherifes con sus fotos, su número de sector y su información básica. Al tiempo que hacía asentimientos para hacer sentir escuchados a sus interlocutores jugaba con sus dedos tratando de decidir de forma aleatoria cuál de sus Cherifes sería enviado a controlar la situación. Su dedo acaba de detenerse, la decisión ha sido tomada.

Al mismo tiempo, dentro del local vacío del Watchtower, se encuentran Gonman y Jones platicando libremente aprovechando que aun no es la hora de abrir el negocio.

-- Apenas te puedo creer que hayas sido capaz de entrar a una casa en llamas solo por recoger la estrella de Cazar.
-- Tú bien sabes cómo me importan esas cosas.
-- Lo increíble es que traigas una pata inmovilizada por una leve caída pero no tengas la más mínima quemadura.
-- Alguna gracia debía tener.
-- Necesitas fortalecer tus huesos para completar esta misión. Los demás Cherifes podrían dejarte inutilizado rompiéndote las extremidades.
-- Agradezco mucho tu apoyo y tus buenos deseos. – responde Gonman resentido.
-- Y todavía terminaste en casa de Azul, te tomaste un café, te acomodó la pierna y te llevaste su bastón… ¡te admiro!—grita Jones muy divertido.
-- Eso último quisiera olvidarlo, solamente me faltó haberme topado a….
-- ¡Sobjack!
-- Sí, a ese marica
-- No, viene entrando – Jones se levanta y tira su gabardina para tapar a la Reina Jane, al tiempo que Gonman se pone rápidamente el sombrero para ocultar su cabello rubio.
--Hay rutinas que siempre son agradables, como el hecho de encontrar a este par de homosexuales en este lugar sea la hora la hora que sea – dice un sujeto en sus 30’s que entre sus ropas ostenta una estrella plateada de Cherife.
-- Aun no abrimos, regresa más tarde – dice Jones
-- ¿No puedes recibir a un amigo fuera de horario? La presencia de este idiota me dice que sí.
-- Lon es mi empleado

Sobjack se acerca a la mesa donde estaban sentados bebiendo Jones y Gonman y observa los vendajes en la pierna del segundo.

-- ¡Vaya! Ahora sí la hiciste grande… ¿sabes que te falta para terminar de verte totalmente afeminado? – pregunta Sobjack a Gonman
-- Sí, el sombrero de marica que traes puesto – responde Lon
-- Suficiente, estúpido – dice Sobjack mientras le arrebata a Gonman el bastón. -- ¿De dónde sacaste esto?
-- Yo nunca pregunté por tu muleta, tú no preguntes por la mía – responde Gonman mirando con firmeza y rencor a Sobjack, al tiempo que se crea un silencio sepulcral en el lugar. Tanto Jones como los acompañantes de Sobjack se quedan mudos y expectantes ante el espectáculo que podría desencadenar semejantes insinuaciones entre ese par de personajes.

En ese momento, comienza a sonar el comunicador que tan solo los Cherifes pueden portar. Sobjack va a escupir para ensuciar la pierna vendada de Lon, pero Jones le grita:

-- Si ensucias el suelo te haré limpiarlo y todo dios, vivo o muerto, sabe que hablo en serio.--

Sobjack se va junto con todos sus amigos, Gonman solo atina a quedarse temblando de la ira.

-- tranquilo Lon, ya llegará tu momento.--
-- No, Jones, es mi momento el que llegará. Habrá de pagarme todas, la divinidad habrá de castigarlo porque gracias a él no tengo nada.
-- Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder.—responde Jones. – Y por cierto, más te vale irte a esconder, la cacería del Fantasma del Sol se ha reanudado.

5.11.08

The Sunshine Killer.- Capítulo 8

Capítulo 8.- Rey sin Corona.

Ningún acto revolucionario puede considerarse ejecutado satisfactoriamente sin haber logrado la ira, o por lo menos la molestia, de un dirigente con un elevado concepto de sí mismo. Partiendo de esta premisa, los actos de Lon Gonman habían sido sumamente exitosos, ya que Ivol Meior había fluctuado entre la ira y la intranquilidad desde que el Killer había dado señales de su existencia por primera vez.

Sin embargo, la ira de Meior no era únicamente por el terrible golpe a su ego. A diferencia de los Cherifes, de verdad estaba convencido de que tal asesino podría dejar a Bilou desprovisto de una dirección y un control que le eran indispensables para subsistir. Se visualizaba a sí mismo como un pastor que guiaba a su rebaño por el mejor camino posible.

Habiendo heredado la Alcaldía de su padre, Jonor Meior, desde los 24 años, Ivol se había apoyado en los 6 Cherifes de su fallecido progenitor, pero una vez que se percató de que la mayoría ya no eran fuertes, decidió aumentar el número de Cherifes hasta igualarlo con el número de Sectores de Bilou, de manera que no solo se protegía con mayor efectividad, sino que renovaba la plantilla de Seguridad sin tener que liquidar a los cansados guardianes.

Fue entonces cuando la cárcel quedó vacía. Todos los Cherifes fueron autorizados a asesinar sin tener que respetar las reglas de los duelos que habían sido la Ley más efectiva en todo el Valle durante mucho tiempo. Se abolieron los juicios y el honor pasó a segundo término, ya que los fusilamientos por parte de los soldados se hicieron la forma más expedita de impartir justicia.

Los Cherifes de los tiempos de Jonor Meior no aprobaban del todo los métodos de la nueva generación de Centinelas, pero sí gozaron del nuevo auge que tomó su reputación como temidos guardianes del orden público a costa de todo. Si antaño fueron respetados, en esta ocasión eran temidos. Meior tuvo sus formas muy peculiares de asegurarse que solo los mejores fueran nombrados Cherifes de la Nueva Guardia. Pocos saben la manera en que esto se llevó a cabo y todos ellos juraron nunca decir nada.

Cuando Ivol tomó el poder, su juventud constituía un factor determinante para no gozar de la credibilidad de la gente. Entonces, para demostrar que estaba perfectamente capacitado para gobernar, dijo que limpiaría la prisión en solo dos meses y que garantizaría la seguridad pública total. La única manera de lograrlo fue hacer una convocatoria pública buscando los hombres más fuertes de todo Bilou para elegir entre ellos a los nuevos Cherifes. El truco, fue que la mayor parte de los concursantes fuero los reos de la Prisión del Sector 15. Las personas honestas poco pudieron hacer para defenderse de los presidiarios y convictos y la ciudad terminó en manos de delincuentes que obtuvieron su libertad a cambio de su lealtad absoluta a Meior.

Ivol sabía que para liberar a su gente de los delincuentes, los había entregado a ellos. Y sin embargo siempre consideró esa estrategia el mejor golpe de un Meior desde la construcción del Domo por parte de Ferst Meior hace 150 años. Ahora, a la edad de 44 años se sentía perfectamente estable en el poder, a excepción de ese molesto asesino que estaba rondando.

De ninguna forma había que considerársele un hombre débil. Su necesidad por guardaespaldas disfrazados de alguaciles no se debía a que fuese incapaz de valerse por sí mismo. Al contrario, su maquiavélica mente estaba contenida dentro de un voluminoso cuerpo que según se rumora, como casi todo en Bilou, es capaz de someter a cualquiera de sus Cherifes. Ese rumor mucho habría de tener de verdad, pues la gente no se imaginaba que de hecho era capaz de contener a más de 10 criminales… los más fuertes y salvajes de todo el Valle.

Nada saldría de su control, una vez que se deshiciera de los Cherifes viejos y cansados, mandaría a sus hombres fuertes a destruir al Sunshine Killer y buscaría nuevos guardaespaldas que advirtieran a su amada gente sobre cualquier intento de rebelión. Era la Ley de Ivol Meior.

20.10.08

The Sunshine Killer.- Capítulo 7

Capítulo 7.- Sin Venganza ni Castigo.


Lon Gonman consigue aproximarse a un pequeño lugar del Sector 5, un sector destinado a la Clase Media con fuerte tendencias a la Clase Alta. Una vez ahí, baja cojeando de su motocicleta y toca la puerta. Son aproximadamente las diez de la noche cuando una hermosa mujer joven abre la puerta solo para ver como el forajido se desploma sin gracia alguna sobre el piso.

La joven, al verse en semejante apuro no atina a hacer más que meter al sujeto a su casa arrastrándolo, dejando intencionalmente que se golpee la cabeza con el escalón de la entrada, con ese cierto rencor que solamente una tórrida historia pasada puede provocar. Mientras maldice al cuerpo inerte junto con su suerte, lo recuesta sobre una cama al tiempo que se imagina toda clase de explicaciones denigrantes del estado de salud del durmiente casi comatoso. Las explicaciones que ella misma se cuenta, van desde una pelea de borrachos en un bar de mala muerte, hasta un asalto colectivo, pero todas las suposiciones se detienen en seco cuando al acomodarlo sus ropas revelan tres estrellas de oro blanco, distintivo inequívoco de los Cherifes. En ese preciso momento Gonman despierta lentamente.

-- ¿Ahora robas estrellas a los Cherifes? – pregunta ella regañando sin dar oportunidad a que termine de desperezarse.
-- No, robo estrellas a los cadáveres de los Cherifes – responde con voz de resaca – no recuerdo haberme lesionado la cabeza – exclama mientras se sujeta fuertemente la nuca por el dolor.
-- Cada vez estás peor, ¿qué te orilló a hacer eso? – inquiere ella con una clara actitud de subestimar a Lon como si fuera un niño desorientado.
-- Un buen trozo de carne – dice Gonman con cinismo.
-- Podía darte de comer yo misma y no tendrías lesionada la pierna. Tienes los tendones contraídos y necesitarás de mucho reposo antes de poderla mover normalmente.
-- Maldita sea contigo Azul, no te pediría comida, ni refugio, ni alcohol… ni siquiera una taza de café aunque fueras la última mujer sobre la tierra.
-- Ok, ¿qué hacías en mi puerta?
-- … -- Gonman vuelve a sobarse la cabeza – no dije nada de pastillas para el dolor.
-- ¿Acaso me crees traficante?
-- Ay por favor, tus perlas no te privan de tener anfetaminas… eres como todas las chicas de este Sector. De cualquier modo, creo que estoy aturdido.
-- si, claro… ¿tú donde vives ahora?
-- En el Sector 15 – Gonman piensa para sí mismo que no existe ningún problema de compartir esa información con ella, ya que nunca se les ocurriría interrogar a una chica como Azul Beibiblu respecto de un delincuente como él.
-- Sabía que terminarías ahí – responde con saña Azul – siempre supe que terminarías recluido.

Gonman quiso aclarar que la cárcel del Sector 15 estuvo vacía muchos años antes de que se derrumbara en escombros que es donde vive actualmente, pero finalmente decidió no desgastarse en darle explicaciones a una princesa sin corona. Al moverse un poco, se dio cuenta de que tenía debidamente inmovilizada su pierna para no lesionarse más y que había una taza de café en un pequeño buró al lado de él.

-- Que quede claro que no te la pedí – dice Gonman mientras toma la taza.
-- Eres un caos, solo porque no encuentras que hacer con tu vida no deberías destruirla junto con la de todos los que te rodean.
-- ¿Quién me rodea? En este momento solo tú, pero te aseguro que no volverá a pasar. Siempre me criticaste que creyera en el gobierno de los Meior y ahora que intento hacer algo más allá de tus ideales de activista me reduces a un paria perdedor. Déjame decirte una cosa, hacer todo por derrocar Meior para que Kinan Grinuod nos gobierne sería tanto como pedir salir del Samsara para entrar al Infierno.
-- Y entonces ¿Vas a gobernar tu?
-- No, no soporto a la humanidad y no voy a pedirle que me siga a todos lados en mi afán de dar tumbos.
-- ¿Entonces? ¿Cuál es el fin de destruir a los Cherifes?
-- Voy a destruirlos solo porque se interponen para que destruya al Domo. No me importa nada más. Estoy harto de que no exista un mañana, de que no brille el sol.
-- La gente no lo ha visto en años, fue destruido y ahora solo cae la lluvia de un cielo roto.
-- ¿Has visto la Lluvia Caer? ¿Has visto un Día Soleado?
-- Ninguna de las dos.
-- Soñar con revoluciones no vale de nada si dejas de lado las cosas más esenciales.
-- Tú no eres un revolucionario y ciertamente creías que con tus trabajos mediocres podrías llegar a encajar en un Sector como éste. Creías fielmente en el sistema de Meior y ahora apenas te reconozco, lo que no sé es si haces esto por Venganza o por Castigo.
-- Ninguna de las dos, solo me rompe el corazón que vivamos de esta manera. ¿Cuántas veces un hombre deberá ver hacia arriba antes de poder ver el Cielo?
-- ¿Esperas encontrar esa respuesta soplando en el viento?
-- La encontraré del otro lado de mis cañones.
-- Tú estás del otro lado de muchos más cañones, ¿eso no te importa?

Gonman deja la taza sobre el buró y sale cojeando, sin saber si debe arrepentirse o alegrarse por esa última conversación. En realidad el creyó que sólo había soñado que iba a visitar a Azul, pero como cada encuentro con la realidad, la verdad le resulta escalofriante.


-- Pase lo que pase, desde la primera estrella todo ha terminado, Beibiblu…

20.9.08

The Sunshine Killer.- Capítulo 6

Capítulo 6.- Gasolina y fuego.


Aquella tarde George Cazar llegó muy agotado a su mansión en el Sector 19 de donde era el Cherife encargado. Encontró todas las ventanas abiertas y las puertas cerradas, cosa que lo extrañó pero sin merecerle mayor importancia. Traspasó al umbral y se adentró por los pasillos de servicio para no abrir ninguna puerta sin encontrar a su esposa o a alguno de sus hijos, pero supuso que estarían con su cuñada, después de todo, entre la clase alta de Bilou eran muy habituales las visitas para ayudar a que el tiempo transcurriese más rápido. Finalmente sus temores se vieron disipados cuando al entrar en la cocina encontró a su mayordomo indicándole que la comida estaba lista. Se dirigió entonces al comedor y notó asombrado que su sirviente ponía la mesa para dos personas, pero tenía demasiada hambre como para reflexionar, así que sencillamente comenzó a devorar la sopa, sorbiendo sin mucha educación. Transcurridos unos minutos, una silueta oscura salió de la cocina y se sentó en la silla frente al Cherife, disponiéndose a ingerir la entrada aun humeante.

--¿Qué es esto? ¡¿Quién eres tú?! – preguntó Cazar sobresaltado.
-- Mejor que no hagas más escándalo, es ya muy desagradable escuchar tus sorbidos como para tener que aguantar tus gritos – responde Gonman cubriéndose el rostro con su sombrero negro y tomando sopa con una cuchara de plata que sujeta con su mano izquierda.
-- Tú debes ser el Sunshine Killer – increpa Cazar tomando su arma
-- Y tú debes dejar tu arma sobre la mesa, ¿no ves que estoy comiendo? – amenaza Lon sujetando un arma de tres cañones con su mano derecha.— solo estoy correspondiendo la amable visita que hizo tu gente a mi sector.

Al notar la diferencia entre ambas armas, Cazar deja su revolver lentamente sobre la mesa, al tiempo que el asesino de ojos color esmeralda deja sus tres cañones al lado del platón sopero.

-- ¿Quién te crees tú para asesinar a un Cherife? ¡Lo que hiciste con Rayjoy, lo vas a pagar!
-- Sí, tal vez, pero no serás tú quien me cobre esa muerte, tú ya estás sepultado por tu propio pánico, me sorprendería si aun tuvieras hambre después de tragarte tus propias agallas.
-- Puedo tomar mi arma ahora mismo y matarte.
-- Si pretendieras hacerlo, lo harías y ya, pero solo quieres amenazarme para que te perdone la vida. No te atreves a hacer nada porque no sabes dónde está ni tu esposa ni tus dos hijos, eres un hombre temeroso y cobarde porque tienes mucho que perder.
-- Y tú, estúpida inmundicia ¿tú que eres?
-- Yo soy gasolina y fuego.

El sirviente lleva dos platos de carne y los sirve con toda calma sobre la mesa, acto seguido se retira abandonando la mansión.

-- ¿Por qué no le has hecho nada al mayordomo?
-- Porque a menos de que sean soldados de Meior, la clase trabajadora no tiene la culpa de los crímenes cometidos por el Alcalde y sus Cherifes.
-- Llamará a mis hombres, no podrás salir de aquí.
-- No tengo inconvenientes con eso, si temiera a los soldados no habría venido aquí en primer lugar.

Un ruido estremece la casa y se escuchan pasos de una multitud corriendo…

-- Esos son mis hombres, ya están aquí – Dice Cazar.

El Cherife toma el arma de Gonman y la lanza por la ventana. El asesino corre tratando de alcanzarla pero falla y se queda al filo de de la ventana mientras su arma recorre los dos pisos de la mansión hasta el suelo. Nuevamente se escucha un ruido en toda la casa, otra de las puertas ha caído. Cazar apunta a Gonman con su arma y se coloca junto al salón para recibir a todos sus hombres.

-- ¿Dónde está mi esposa y mis hijos?
-- Van a casa de tu cuñada, en un tren de pasajeros.
-- Cometiste tu último error
-- Tal parece que así es… puedo al menos tomar mi trozo de carne? – responde Gonman con una expresión preocupada y resignada.
-- ¿Por qué no?—responde Cazar
-- Gracias—dice Gonman mientras toma tembloroso el pedazo de carne sin quitarse sus guantes de conductor, toma la comida solo con las yemas descubiertas de sus dedos.

En ese momento cae la última puerta y tras de Cazar aparece todo su regimiento apuntando directamente a Gonman.

-- ¡Estás perdido asesino, no podrás huir de aquí, no eres nada!

Las armas disparan detonando una explosión en toda la mansión. Gonman sale disparado por la misma ventana por la que había caído su arma. Se levanta y con su mano libre se sacude todo el zacate y hojas de arbustos del jardín que se adhirieron a él en su caída. Mientras sujeta aun la carne busca su arma hasta encontrarla detrás de unas pequeñas plantas.

-- Reina Jane, que gusto de verte --

Cojea un poco mientras se aproxima a su motocicleta, para cuando llega, prácticamente ha devorado su filete a mordidas. – Te dije que yo soy gasolina y fuego – exclama mirando hacia la casa que se consume en llamas. Guarda su arma en la motocicleta y con su mano ensangrentada, únicamente por la carne semicruda que se comió, toma el manubrio… El Sunshine Killer arranca con una sonrisa cínica por la bizarra satisfacción de su deber cumplido
.

25.8.08

Sunshine Killer.- Capítulo 5

Capítulo 5.- La otra cara del Sol

Transcurrieron 3 días y 3 noches en las que Lon Gonman permaneció completamente dormido, como en un coma profundo y lejano, en horizontes millas más allá del domo Meior. Ido a la lejanía de su propia mente, poco le importaba su morada reducida a ruinas donde apenas algunos espacios conservaban un techo en pie y algunos muebles intactos. Su cuerpo reposaba en un espacio limpio a fuerza de barrer el polvo fuera de su habitación, dejando todo lo demás en un total caos. Dicen que la casa de un hombre refleja su interior y al menos en este caso la premisa encontraba su fiel cumplimiento.

Cuando por fin pudo despertar, fue por huir de una recurrente pesadilla que lo atormentaba y que poco a poco le ocasionaba trastornos del sueño muy marcados. O al menos él atribuía las pesadillas su creciente narcolepsia que le ocasionaba pasar días enteros sin dormir y largos periodos en total inconciencia, amén de requerir cada vez de un esfuerzo mayor para distinguir el sueño de la realidad. Como siempre, tras ese horrendo sueño que le acosaba, despertaba no exaltado, sino deprimido. Se dio la vuelta y se levantó de la cama sin tomarse la molestia de hablar solo, ya que seguía considerando que era de la poca dignidad que le restaba con respecto a la salud mental. Una vez de pie, caminó hacia la cocina y tras enjuagar someramente una taza vieja se preparó un café soluble. Entre las cosas de la cocina estaba una caja vieja con una cafetera, pero Gonman jamás la había desempacado, tenía sus personales motivos para nunca preparar una jarra a pesar de lo mucho que bebía café.

Con mucho desgano se miró al espejo y observó como su habría crecido su barba durante los días de ausencia. Era la única manera que tenía de saber cuánto tiempo había transcurrido dormido. También miró como su cabello se aclaraba cada vez más e hizo una ligera mueca en desaprobación del color. Recortó su barba hasta que tuvo ese simil con una lija de ferretería y comenzó a calentar el agua para darse un baño. Parado sin fuerzas bajo el agua dejó que la humedad lo rodeara, al tiempo que cerrando los ojos renovó las visiones de su terrible sueño.

Al salir de la regadera nuevamente se recostó sobre la cama. Repetía esta misma rutina cada vez que despertaba como un ritual que religiosamente debía cuidar para poder iniciar sus actividades. Tras secarse completamente era libre para hacer lo que quisiera. No tenía nada planeado, así que solamente prendió su viejo radio, con un poco de suerte podría confirmar cuántos días había pasado inconsciente. Mientras sonaba la música, tomó un viejo libro de Mitología que había encontrado en aquella casa que otrora fuese una gran mansión. Leía una y otra vez la Historia de Prometeo, como si fuese un manual o una profecía que debiese concretar. Sin embargo, ésta vez no podía concentrarse, así que decidió tomar un cambio de ropa, que era toda en sí muy similar y salió a buscar comida.

Tomó su motocicleta y tras dar una vuelta por las ruinas del jardín y el pórtico, pasó agitando el letrero que colgaba bajo el buzón en el que se podía leer “Pain”. Segundos después, una luz cálida alumbraría ese letrero como una pequeña mira láser y en un instante el letrero sería desprendido con brutalidad por un disparo. A lo lejos el potente motor de una motocicleta enmudece conforme aumenta la distancia.

7.8.08

Sunshine Killer.- Capítulo 4

Capítulo 4.- ¿A quién llamar?


En la madrugada, antes de que comenzaran a circular los diarios narrando la noticia del asesinato doble ocurrido en la vía periférica de Bilou, la ciudad despertó con el marchar de las botas de aproximadamente una veintena de hombres, los hombres más fuertes de Bilou, los Cherifes.

Todos marchan increíblemente coordinados saliendo de los aposentos del Alcalde Ivol Meior, y al traspasar el umbral la fila se despliega y cada uno toma su rumbo, poniéndose al frente de un ejército de soldados asignado a cada Cherife.

Los pasos firmes y decididos se escuchan iracundos, ensalzados en un deseo ardiente de venganza, una vendetta que les devuelva la calma tras haber sido doblemente heridos en su punto más firme y a la vez el más doloroso: el orgullo. El gran orgullo de la gran elite de guardianes había sido ridiculizado por una leyenda de gente ignorante y por un Alcalde que furioso les reclamaba un ajuste de cuentas por las pérdidas en las finanzas y les ordenaba que se convirtieran en cazafantasmas.

De cada una de las feroces siluetas resalta el brillo de una estrella de oro blanco que demanda saldar las cuentas por las estrella que ha caído esa misma noche. Entre ellos decidieron turnarse para cumplir con semejante encargo, otorgando el primer intento al más cercano del fallecido Rayjoy: George Cazar.

Existían muchas dudas sobre si Cazar era digno no de ser Cherife, la mayoría lo consideraba un oportunista que brincaba siempre que vislumbraba la manera de apoderarse del logro de otros. No era de extrañarse que él y Rayjoy fueran los mejores amigos, en su muy particular manera de entender la amistad. Sencillamente esto era una nueva oportunidad para que Cazar ganara popularidad a costa de su amigo Joseph “El Árbol Caído” Rayjoy, apropiándose de paso de todos sus hombres. De esta forma, en vez de arriesgar a su regimiento, ya había desplegado a los huérfanos soldados a la cacería del dios vengativo.

Lon Gonman avanza rápidamente en su motocicleta, ebrio y cansado, buscando el cobijo de su casa en del destruido sector 15, pero se topa con las barricadas que han sido levantadas por los desamparados centinelas. “No debí trabajar tan cerca de casa” piensa para sí el asesino mientras frena la moto frente los guardias.

-- ¡Alto ahí! – dice uno de los guardias – Esta zona está asegurada por la Autoridad de la Alcaldía.
-- ¿Debido a qué?
-- Investigación de un crimen – responde –un Cherife ha sido asesinado.
-- Santo Dios… -- necesito pasar para llegar a mi casa
-- No tienes cara de vivir en el sector 14
-- Bueno, no… vivo en el sector 15, en la calle Esparta número 300 – mientras sonríe con cinismo.
-- Nadie vive en el sector 15, está en ruinas – Ya no hay calles ni números.
-- Es el lugar perfecto para un vago como yo, aun entre los escombros puedo encontrar reservas de comida y algo de dinero para ir a la cantina de vez en vez. ¿Sabe? hubo una época en la que me vestía tan bien… pero ahora no estoy tan orgulloso de tener que mendigar mi próxima comida.

Mientras Gonman sigue balbuceando frases, da la impresión de estar convenciendo al guardia de que no se trata más que de un vago sin oficio. Súbitamente, un viento traidor es expelido de los deficientes ductos de ventilación de Bilou, azotando la gabardina negra y dejando ver las dos estrellas de oro blanco que porta en su chaleco el asesino de Cherifes.

-- ¡Alto ahí! – dice el guardia -- ¡Arriba las manos! – exclama al tiempo que todos rodean a Lon Gonman y le apuntan con sus armas.

Cuando un guardia se acerca a registrar a Gonman, éste le encaja una de sus espuelas con una ágil patada hacia atrás. Acto seguido, toma su moto y gira sobre su eje acelerando para salpicar tierra y polvo en los ojos de todos, todos tosen y se tallan los ojos tratando de poder ver claramente antes de que el sospechoso escape. De pronto, inexplicablemente entre la nube de polvo, tierra y barro surge el resplandor de la luz del día mientras la sangre brota de cada cuerpo que el rayo solar va tocando.

Horas más tarde llega la Estación Meior un nuevo vagón, ésta vez no contiene muertos… está forrado de cadáveres de guardias amarrados a la estructura de cada carro del tren. Al frente escrito con sangre un mensaje tan claro como la luz del día: “Si no se alejan del Sector 15, notificaré a sus parientes más cercanos, éstas ruedas van a explotar…

Firma el Sunshine Killer”.

29.7.08

Sunshine Killer.- Capítulo 3

Capítulo 3.- Dejad que los perros ladren.


El Sunshine Killer baja la velocidad conforme se acerca al suburbio número 18, donde escondido entre las calles oscuras (aun dentro de una ciudad en penumbras existen barrios más iluminados que otros), se encuentra el bar “Watchtower”.

El “Watchtower” es probablemente la cantina más socorrida por la clase media, aunque cada uno de los suburbios posee su lugar de encuentro para la clase humilde y su lugar de encuentro para la crema y nata de Bilou. De igual manera que en el suburbio 18 se encontraba el lugar favorito del proletariado, el lugar favorito de la clase alta se encontraba en el Distrito 02, al cual solo podía accederse con el consentimiento de Meior… aunque desde luego no es un tema que deba ocuparnos en este momento.

La fauna del Watchtower era muy variada, pero finalmente todos estaban tan ocupados en sus pláticas y sus tragos, que nadie prestaba atención a lo que sucedía en las demás mesas. Es por ello que nadie se percataba de la entrada de un hombre con cabello rubio entre especimenes de oscuro pelambre mientras se deslizaba discreto hasta la barra. Lo más común durante este trayecto era escuchar planes futuros, sueños guajiros, maldiciones contra Meior… y últimamente leyendas sobre el fantasma del Sol, lo que divertía sobremanera al asesino de Inversionistas y Cherifes.

En la barra atendía, como siempre, Tinman Jones, un hombre delgado que a pesar de ser relativamente joven (digamos aun dentro de la etapa de la “madurez”) reflejaba en sus ojos la sabiduría digna de un anciano que lo ha vivido todo. Sumamente sabio, sepulcralmente discreto, sus oídos han coleccionado tantas historias como estrellas había habido en el universo antes del domo. Al mismo tiempo, era un rudo sujeto que imponía total respeto, por lo que si alguien se ponía impertinente a causa de los tragos dentro de su bar, se las tendría que ver con él en persona.

-- Asumo, por la cínica sonrisa en tu rostro que el golpe de esta noche ha sido existoso – dice Tinman.
-- De otro modo no habría regresado, habría permanecido en las vías hasta que partiera el tren de regreso para dar mi golpe de cualquier forma.— responde el rubio de sombrero negro y cejas oscuras.
-- Claro, pero de haberlo hecho así habrías perdido la oportunidad de adueñarte de una jugosa inversión.
-- Ese tren va más vacío de lo que Meior se imagina, me pregunto con qué hará sus negocios este mes – responde el asesino. – por lo pronto tú no deberás preguntarte con qué pagaré la cerveza, así que sírvela de una buena vez.
-- Ya voy, ya voy – mientras sirve un abundante tarro de cerveza – aunque ese no es problema, no lo fue ni siquiera cuando eras un triste mortal sin dinero para pagar, Gonman.
-- Mucho te agradeceré que omitas ese detalle cuando hagas circular la leyenda – acto seguido bebe con desesperación.
-- ¿Cuándo comenzarás a ganar adeptos?
-- Primero necesito que la leyenda circule, que sea parte del folklore popular… y también necesito tener antes el dinero suficiente para mi cruzada, entonces podré pensar en ganar los dichosos adeptos.
-- Estás consciente que ahora que has matado a un Cherife las cosas ya no tienen retorno,¿verdad?
-- Ese punto lo dejé atrás hace tiempo y no tuvo nada que ver con ninguno de los Cherifes en funciones, además empecé por lo más facil.
-- Rayjoy era muy hablador, desde luego que sería fácil eliminarlo, pero no todos serán tan sencillos.
--¿De quién me debo cuidar más?
-- De todos, no hay enemigo pequeño y menos tratándose de los Cherifes, si alguien lo sabe, soy yo. Al menos no tienes que preocuparte ni por el del Suburbio 18 ni por Thomas Pain.
-- En realidad debí saber que era de Pain de quien más debía preocuparme.
-- ¿Esa parte de la leyenda puedo contarla? – Inquiere Tinman – me gusta más que la leyenda que tú comenzaste a circular.
-- No, aun duele cada que lo recuerdo, prefiero el aire de misticismo.
-- Como tu digas, Lon. Hablando de misticismo, sería genial volver a hablar del Sunshine Killer antes de que los diarios de mañana anuncien tu golpe… y ese anciano de la esquina de la barra se ve lo suficientemente ebrio como para creer cualquier cosa y lo suficientemente supersticioso como para contarla toda la noche. Justo como para contarle acerca de un Dios que es en realidad un hombre.
-- Pero eso usted no lo sabe… no es así Sr. Jones? – dice Gonman
-- Cuídate Lon, yo no he visto fantasmas esta noche… pero debo hablar de ellos.

24.7.08

Sunshine Killer.- Capítulo 2

Capítulo 2.- El Hombre detrás del Dios.

“¿Qué hace a Dios distinto de los hombres? ¿Está prohibido acaso para un Dios sentir las bajas pasiones, las emociones y los deseos como lo hacen todos los seres que caminan sobre esta Tierra? Si está prohibido, no deseo ser un Dios, solo deseo ser un hombre distinto, pero rotundamente igual.

Mientras miro los durmientes descansando plácidamente sobre los rieles al avanzar de regreso en mi Motocicleta, voy pensando cuántas veces Meior nos ha pasado encima como lo hago yo sobre estos insignificantes pero necesarios pedazos de madera. Sin ellos, ese tren al que acabo de vaciarle la vida no sería mas que una máquina pesada que no puede correr sin un rumbo. ¿Acaso le faltamos el respeto a estas vías tanto como Meior le falta el respeto al pueblo?

Meior… cómo te detesto, no sabes de qué manera odio ver tu rostro en todos lados, escuchar tu voz dando esos falsos mensajes y diciendo que ves por el bien de todos nosotros… no, mentira, nosotros no… no un “nosotros” porque yo jamás seré parte del “ellos”… nunca más, yo soy ahora un Dios.

¿Pero es que acaso quiero ser un Dios? Si para ser un Dios tengo que negar lo más humano que me queda, lo único que poseo, mis deseos y mis motivos, lo que me hace levantarme cada mañana sin recibir la luz del sol que tanto añoro.

Todas mis emociones son de odio, de ira, de temor. Hace tanto que no recuerdo haber sentido amor, hace mucho más que no recuerdo haberme sentido amado, ni siquiera querido. Solo tengo este resentimiento hacia todos, hacia todo… este resentimiento que he convertido en odio contra Meior. No quiero ser un héroe, solamente quiero ser un castigador, solo quiero traer justicia para mi, aunque eso signifique traer justicia para todos los demás que no me interesa saber si la merecen o no.

No sé si soy un Dios, pero sé que siento demasiado dolor como para ser un fantasma. Tanta muerte me hace sentir vivo… porque me hace desear estar muerto”.

Mientras piensa esto, el Sunshine Killer acelera su motocicleta ondeando aun más su negra y larga gabardina de piel. Las amplias y bromosas espuelas de plata no entorpecen su perfecta conducción, a pesar de las figuras que semejan rayos de fuego que éstas ostentan orgullosamente lejos de las botas que igualmente combinan con la gabardina y con la noche oscura.

“Añoro tanto al sol, pero tambien añoro una luna que iluminara esta noche en vez de recibir esta estúpida luz blanca, tan fría como los corazones de este pueblo. Valle Bilou… ¡Selva Bilou, será! Todos parecen animales salvajes dispuestos a devorar al débil…. No, no es verdad, estoy siendo muy condescendiente con estos pueblerinos que no sirven más que de sustento a rapiñas como Richman y Rayjoy. No es una selva, es un desierto y esta gente no es más que carroña.

No puedo decir que no disfruté matar a Rayjoy, claro que lo disfruté, aun siento la satisfacción correr en total frenesí dentro de mi, aunque creo que más bien es adrenalina. Creo que esto pone fin a la discusión… los Dioses no tienen motivos personales, y yo soy un hombre con mucha ira.

Aunque por otro lado, ésta discusión no tiene porqué acabarse, más bien necesita refrescarse. Este Dios quiere una buena cerveza”

Dicho esto, la motocicleta aceleró más, agitándose al viento el cabello rubio y largo que revolotea bajo un sombrero de piel negra, como lo usan los buenos forajidos. El Sunshine Killer está despierto esta noche.

21.7.08

Sunshine Killer.- Capítulo 1

Capítulo 1.- Mito o Realidad.

Bilou, la Ciudad en la que nunca amanece, gradualmente se ha convertido en la Ciudad que nunca despierta. A cualquier hora hay actividad comercial y siempre hay alguien en movimiento, ya sea en los negocios del Valle o dentro de las Cantinas y Bares que proliferan en el Valle. Los trenes circulan a todas horas, como si fuera la sangre de una podrida ciudad. Para dar mayor comprensión a la frase “la sangre de la Ciudad” cabe decir que las vías conforman un pentagrama que atraviesa el Valle, con una vía circular que delimita a Bilou, de manera que a todas horas se escucha el murmullo poco sutil de los trenes convirtiéndose en el grito de una población entera.

Dentro de un tren viajan dos importantes figuras públicas de Bilou, uno de ellos es un inversionista que aporta cantidades considerables a la Alcaldía Meior; el otro es un Cherife que Meior había asignado especialmente para escoltar al inversionista en una comisión especial (que era como denominaba Meior a las citas que sostenía con sus simpatizantes para que éstos le entregaran más dinero).

Meior había creado con mucha maestría un negocio redondo, él solicitaba dinero a sus distintos donantes y lo invertía en transacciones de las cuales nadie sabía nada. Al final, cada determinado tiempo les regresaba lo que le hubieran dado junto con importantes ganancias (las cuales desde luego no se comparaban con las ganancias que él se embolsaba), con lo que garantizaba que siempre volverían a darle las amables aportaciones correspondientes.

Es precisamente una de éstas entregas que Richman Fre va acompañado por el Cherif de la vigésima demarcación: Joseph Rayjoy.

-- En verdad me gustaría que Meior hiciera algo para que los trenes tardaran menos en llegar – dice Richman.
-- No comprendo su nerviosismo, después de todo está usted disfrutando de un paseo gratuito en nuestros maravillosos trenes y goza de la escolta de un Cherife en persona. ¿Qué le preocupa? – responde Rayjoy.
-- Me preocupa que los Cherifes son un montón de obsoletos que ya no saben ni disparar un arma, no han tenido un enemigo serio en años!.
-- Si no he tenido enfrentamientos es porque sigue sin existir un enemigo serio ¿ O acaso puede usted decirme quién podría burlar mi protección? – responde Rayjoy notoriamente alterado.
-- ¡El Sunshine Killer! —responde Richman perdiendo totalmente la compostura.
-- ¿ Se supone que alguien con un mote tan cursi me initmide?
-- Ese mote lo tiene por su estilo de asesinar a sangre fría, dicen que una vez que el rayo del sol te toca tienes los segundos contados.
-- ¡¿Y se puede saber de dónde diablos va a llegar un rayo de sol?! El sol dejó de existir hace generaciones siglos.
-- Yo solo sé lo que dicen. Dicen que es el fantasma del sol que ha venido a vengarse de la humanidad por haberlo destruido.
-- Eso sería tanto como decir que es un Dios hecho hombre… y ni siquiera un Dios encarnado podría burlar la vigilancia de mi escuadrón. –
-- ¡Es un Dios! Puede hacer lo que desee, podría aparecerse aquí ante nosotros y mostrarnos la luz del sol para hacernos morir al instante. – solloza Richman.
-- ¿No puede tener un poco de dignidad? Si los dioses fueran tan poderosos, el sol no habría muerto hace tantos milenios.

El tren continúa su camino. Tal vez el viaje sería considerablemente más corto si hubiera utilizado las vías transversales , pero Meior, sumamente preocupado por su dinero, considera que ese tipo de entregas deben circular únicamente por la vía periférica, ya que eso reduce el número de flancos a cubrir y evita las posibles emboscadas que pudieran montar los habitantes ordinarios.

-- Pensándolo bien, no me resulta descabellado que el tal sonchain quiler sea un Dios o un fantasma – dice Rayjoy – porque ni Dios, ni los fantasmas y mucho menos el vengadorcito ese existen.
-- No diga esas cosas, podría enfurecerlo –responde el temeroso inversionista.
-- ¿Cómo voy a enfurecerlo si no está presente?
-- Es omnipresente, está en todos lados.
-- Comienza a cansarme muy seriamente Richman
-- Piénselo, tiene mucha lógica, la humanidad ha destruido al sol y éste se vengará matando a los hombres más importantes.
-- ¿Por qué no habría de destruir a toda la humanidad?
-- Porque así nadie le temería, con eso destruye a los más arrogantes y deja vivos a los más supersticiosos para que lo alaben eternamente.
-- Usted es demasiado supersticioso como para considerarse así mismo tan importante. Creo que entonces solamente Meior sería tan importante como para hacer encarnar a un Dios… o a un fantasma volver.
-- Oh no, yo puedo no ser importante, pero vengo en compañía de usted…
-- ¿Y eso qué?
-- Yo tengo el dinero y usted supone tener la mano de acero… ¿cómo cree entonces que alguien podría rebajar a Meior lo suficiente como para poder destruirlo?

Tras esa aterradora pregunta sucedieron los hechos tan rápidos y voraginosos que nadie podría relatar nunca, pero la gente cuenta que Rayjoy abrió los ojos con horror al comprobar lo lógico de la sentencia de Richman. Acto seguido, el tren llegó al suburbio 15 que se conforma ruinas prácticamente deshabitadas y cuya iluminación dejó de funcionar hace tiempo. Entonces, el tren quedó completamente oscuras y brillaron destellos de luz (solar, según el mito) y no se escuchó un solo ruido más durante todo el viaje. O al menos así es como la gente explica la llegada a la estación particular de Ivol Meior de un tren lleno de cadáveres, entre los cuales se contaban un inversionista y un Cherife.

17.7.08

Lon Gonman: The Sunshine Killer

Introducción.- La leyenda del Sunshine Killer.

En una era que no viene al caso, para ésta historia determinar, existe una ciudad llamada Valle Bilou, cuyos habitantes no han visto la luz solar por generaciones enteras. El motivo de esto es un domo que rodea la ciudad encapsulándola, completamente segregada del mundo al que alguna vez perteneció y que ahora se ha vuelto tan solo una leyenda urbana, como lo son típicas para la gente supersticiosa y conformista de Bilou. El muro en cuestión era la obra maestra de la familia Meior, quienes no conformes con privar a la ciudadanía de la luz, también les había arrebatado la democracia mediante la imposición de una dictadura a la que noblemente le llamaban “Alcaldía”.

Bilou era una ciudad tan grande que había varias líneas de ferrocarril que la cruzaban de extremo a extremo, pero nunca ninguna de ellas salía más allá del Valle. El vapor de los trenes (porque a pesar de los adelantos tecnológicos los trenes seguían siendo de vapor) se acumulaba dentro del domo volviendo más oscura aun la metrópoli.

No obstante lo anterior, ya nadie se quejaba, los que no vivían conformes vivían temerosos, pues era sabido de sobra que los Meior eran sumamente represivos e intolerantes con aquellos que se atreviesen a dar una opinión respecto de su manera de gobernar. La prisión era considerada una pena menor para aquellos que se atreviesen a desafiar el sistema. Era tal el temor que incluso la misma prisión estaba vacía por falta de valientes que se rebelaran contra la Alcaldía, en especial desde que Ivol Meior, el último de la dictadora estirpe, había asumido el mando de Bilou.

Las reglas eran muy sencillas, la rebelión era reprimida, la aceptación era el pase a la clase media, y la lambisconería junto con aportación de recursos al Gobierno compraba status, seguridad y la amistad de Ivol Meior y todos sus “Cherifes” que custodiaban la “paz” dentro de la autoexiliada ciudad.

En este bizarro y decadente contexto, surge la leyenda de un hombre diferente, exiliado entre los exiliados, blanco de la epifanía y objeto de mil conjeturas y rumores. Un forajido, un delincuente, un loco, un fantasma, un nuevo Prometeo….

La Leyenda del Sunshine Killer.



Amable Lector, iniciamos con ésta nueva categoría que más que categoría es un cuento, serie, guión de novela gráfica (y hasta novela gráfica si me animo a dibujar otra vez). Los escritos se publicarán sin ningún tipo de periodicidad fija, tampoco habrá temporadas (salvo que mis dos asesores, Derecho e Izquierdo, digan lo contrario) sencillamente surgirán las entregas de la misma manera en que surgen el resto de los Posts de éste su blog: Arbitraria y Erráticamente.

Si quiere sentirse totalmente en el mood, haga de cuenta entonces que esto es una serie (preferentemente de anime) y que el Opening lleva como tema musical “As I went out one morning” y “One more cup of coffee” como Ending, ambas piezas del maestro Dylan.

Si le gusta, pase por aquí a leer las actualizaciones. Si le gusta mucho, deje sus porras en los comments. Si le gusta pero ve que el autor mea fuera del hoyo, o si no le gusta pero le ve potencial, deje sus sugerencias en los comments. Si no le gusta pa’ ni madres… pos tonces no diga nada. Tenga en cuenta que como novela churra de TV Olmeca, si se posiciona, haré rendir esta madre lo más que pueda, si no gusta, le voy a dar un recortón obsceno y cruel para terminar en dos patadas.

Gracias por su atención y queda abierta la invitación a compartir este proyecto.