¡Palabra de Honor!Encontrábase la semana pasada el
Dan††e como una mariposa escapando sin mirar atrás como es habitual en cada inicio de semana,
mentando madres y buscando pleitos, cuando de repente le salen con una noticia (de ésas que suelen soltar en lunes):
tenía que trasladar su escultural humanidad a Monterrey.
Justamente la semana pasada había exclamado con
Maximiliano que el asunto de Monterrey estaba más que frustrado y que debido a ciertos retrasos por malos manejos
iba a ser imposible que saliera antes de la fecha límite. Maximiliano
por su parte… bueno, por su hocico, dijo:
“no we, te aseguro que van a chingar la borrega y a hacer hasta lo imposible para que salga a huevo”. Aún no sé si mandar al empleado que más gramos tiene de cerebro a una tierra extraña a la que nunca ha ido a que por arte de magia haga las cosas igual de bien que en su lugar de origen encuadra en “
chingar la borrega” o en “
lo imposible”,
pero de que carece de lógica, la carece por completo.
El caso es que
chíngate Dan††e a amanecer el martes a las 6 de la mañana arriba de un avión microscópico y chinchurriento… perdón, un
embraer (
o sea un pinche micro avión de tres plazas por fila en el que desplazarse es igual de apretado que intentar nadar en un tinaco). Me desayuné una pinche galleta de avena de esas de cortesía, o lo que es igual: “
tan pedida de pordios” y un café. Yo no lo sabía,
pero ese sería el último alimento que probaría por las siguientes diez horas.

Pasó por mi el señor Gte quien gustoso iba fungiendo como guía de turistas, contándome la historia del Parque Fundidora, del campo de golf público y por tanto de su mentada presa rompe picos…
mientras yo le quería romper el pico porque no daba chance de ir a desayunar. Por cierto, tienen un parque acuático que se llama Plaza Sésamo…
cosa que sin afán de ofender a los regios, me pareció ridícula. Eventualmente llegamos a las oficinas a las que íbamos, en donde me presentaron al sujeto con el que me coordinaría el resto del día y para el resto de las operaciones relacionadas con ese tema,
alguien cuya identidad protegeremos llamándole IndalecioNo les voy a hacer el cuento largo contándoles el drama que pasamos Indalecio y yo ese día entre tiznaderas, dagas, necedades,
sinsabores… porque no nos podíamos ir a comer y por lo tanto no había sabor… bola de gachos. El punto es que milagrosamente todo salió de acuerdo a lo planeado (
o algo así), comimos a las seis de la tarde y tomé mi vuelo de regreso ese mismo día. Mi labor había terminado y ya solo restaba que Maximiliano hiciera lo propio….
PERO ¡OH SORPRESA! Maximiliano se fue de vacaciones en pleno cierre de trimestre. No digo que no merezca un descanso, pero
NO EN CIERRE DE TRIMESTRE.
El caso es que en ausencia de
ese grandísimo cabrón hijo de la chingada mi gran amigo y compañero, chíngate
Dan††e a largarte el miércoles en la noche a Monterrey otra vez en un pinche avión anoréxico y amanecer ahí el jueves a hacer lo propio de Maximiliano. Pero eso si, no crea que son tan gachos, me hicieron una reservación en un Hotel bastante bueno y reconocido de por allí, así que al menos podemos decir que al fin me van dando el trato que merezc…. un momento…. oh….
me acaban de informar que lo de la reservación fue un acelere de una asistente y que en realidad no era la intención de mi fuente de trabajo pagarme el hospedaje –
fuckers-. En fin, el caso es que dormí gratis en un hotel que es más bonito que bueno, ya que en la madrugada se escucha
un ensordecedor ruido infernal que me provocó una cefalea que parecía de cruda (ojo: parecía, ya que la noche anterior no tomé nada, por lo que no podía ser cruda).
Pos tómala cachetes que pasaron por mi a las 0740 hrs del jueves. Hágame el pinche favor. De esta manera ya podrá imaginarse que o recogía la factura del hotel o desayunaba. Obvio no desayuné y me fleté con mi monumental dolor de mema hasta las 1100 horas que el señor Gte se descuidó en una gasolinera
y yo me escapé, cual morrito yendo a la dulcería, al minisúper aledaño a comprar aspirinas.Pero como no todo en esta vida es malo (
vamos, que hasta Remi tenía momentos de felicidad)
ese día logré terminar temprano mis pendientes y me escapé a comer temprano y rico… cortando una flor del jardín de mi changarro obviamente. Pa que se les quite les zambuti una factura bastante elevada de “El Mirador” por un par de excelentes cortes que gustoso devoré. Todavia me dice el mesero: “le ofrezco una entrada?”
Ni madres cabrón, que vengan los cortes, pos qué.
En fin, igual no me puedo quejar, Monterrey no es desagradable,
aunque no trate con muchos regios y me tocó un clima lluvioso, el día que hubo más sol ya me moría del calor.
Conocí gente memorable, el buen Indalecio resultó cuate y como novedad los aviones estrechos no están TAN mal. Sin embargo, sin haber sido nunca un gran fan del mariachi, sino que por el contrario, rayaba en el límite para ser un detractor de ellos…
debo admitir que me dieron ganas de cantar “Guadalajara” cuando vislumbré mi ciudad desde el avión, y, repasando “Ay Jalisco no te rajes” una lagrimita de emoción se aferraba para no caer de mi ojo mientras pensaba:
¡QUE LINDO ES JALISCO! Palabra de Honor.