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7.8.08

Sunshine Killer.- Capítulo 4

Capítulo 4.- ¿A quién llamar?


En la madrugada, antes de que comenzaran a circular los diarios narrando la noticia del asesinato doble ocurrido en la vía periférica de Bilou, la ciudad despertó con el marchar de las botas de aproximadamente una veintena de hombres, los hombres más fuertes de Bilou, los Cherifes.

Todos marchan increíblemente coordinados saliendo de los aposentos del Alcalde Ivol Meior, y al traspasar el umbral la fila se despliega y cada uno toma su rumbo, poniéndose al frente de un ejército de soldados asignado a cada Cherife.

Los pasos firmes y decididos se escuchan iracundos, ensalzados en un deseo ardiente de venganza, una vendetta que les devuelva la calma tras haber sido doblemente heridos en su punto más firme y a la vez el más doloroso: el orgullo. El gran orgullo de la gran elite de guardianes había sido ridiculizado por una leyenda de gente ignorante y por un Alcalde que furioso les reclamaba un ajuste de cuentas por las pérdidas en las finanzas y les ordenaba que se convirtieran en cazafantasmas.

De cada una de las feroces siluetas resalta el brillo de una estrella de oro blanco que demanda saldar las cuentas por las estrella que ha caído esa misma noche. Entre ellos decidieron turnarse para cumplir con semejante encargo, otorgando el primer intento al más cercano del fallecido Rayjoy: George Cazar.

Existían muchas dudas sobre si Cazar era digno no de ser Cherife, la mayoría lo consideraba un oportunista que brincaba siempre que vislumbraba la manera de apoderarse del logro de otros. No era de extrañarse que él y Rayjoy fueran los mejores amigos, en su muy particular manera de entender la amistad. Sencillamente esto era una nueva oportunidad para que Cazar ganara popularidad a costa de su amigo Joseph “El Árbol Caído” Rayjoy, apropiándose de paso de todos sus hombres. De esta forma, en vez de arriesgar a su regimiento, ya había desplegado a los huérfanos soldados a la cacería del dios vengativo.

Lon Gonman avanza rápidamente en su motocicleta, ebrio y cansado, buscando el cobijo de su casa en del destruido sector 15, pero se topa con las barricadas que han sido levantadas por los desamparados centinelas. “No debí trabajar tan cerca de casa” piensa para sí el asesino mientras frena la moto frente los guardias.

-- ¡Alto ahí! – dice uno de los guardias – Esta zona está asegurada por la Autoridad de la Alcaldía.
-- ¿Debido a qué?
-- Investigación de un crimen – responde –un Cherife ha sido asesinado.
-- Santo Dios… -- necesito pasar para llegar a mi casa
-- No tienes cara de vivir en el sector 14
-- Bueno, no… vivo en el sector 15, en la calle Esparta número 300 – mientras sonríe con cinismo.
-- Nadie vive en el sector 15, está en ruinas – Ya no hay calles ni números.
-- Es el lugar perfecto para un vago como yo, aun entre los escombros puedo encontrar reservas de comida y algo de dinero para ir a la cantina de vez en vez. ¿Sabe? hubo una época en la que me vestía tan bien… pero ahora no estoy tan orgulloso de tener que mendigar mi próxima comida.

Mientras Gonman sigue balbuceando frases, da la impresión de estar convenciendo al guardia de que no se trata más que de un vago sin oficio. Súbitamente, un viento traidor es expelido de los deficientes ductos de ventilación de Bilou, azotando la gabardina negra y dejando ver las dos estrellas de oro blanco que porta en su chaleco el asesino de Cherifes.

-- ¡Alto ahí! – dice el guardia -- ¡Arriba las manos! – exclama al tiempo que todos rodean a Lon Gonman y le apuntan con sus armas.

Cuando un guardia se acerca a registrar a Gonman, éste le encaja una de sus espuelas con una ágil patada hacia atrás. Acto seguido, toma su moto y gira sobre su eje acelerando para salpicar tierra y polvo en los ojos de todos, todos tosen y se tallan los ojos tratando de poder ver claramente antes de que el sospechoso escape. De pronto, inexplicablemente entre la nube de polvo, tierra y barro surge el resplandor de la luz del día mientras la sangre brota de cada cuerpo que el rayo solar va tocando.

Horas más tarde llega la Estación Meior un nuevo vagón, ésta vez no contiene muertos… está forrado de cadáveres de guardias amarrados a la estructura de cada carro del tren. Al frente escrito con sangre un mensaje tan claro como la luz del día: “Si no se alejan del Sector 15, notificaré a sus parientes más cercanos, éstas ruedas van a explotar…

Firma el Sunshine Killer”.

2 comentarios:

yorkperry dijo...

jajajaaja la calle Esparta...

Dan††e dijo...

Y es verídica... hay una calle "Espartanos" en la colonia donde está mi chamba.