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22.3.09

La Ultima y nos vamos…

Y espero que así sea, la verdad es que este post tentativamente llevó el título: ¿Qué CHINGADOS con el FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE EN GUADALAJARA? Porque la neta, es una pregunta que tengo en la mente y diría que no me deja en paz, pero una de las ventajas de estar tan dañado es que me cuesta trabajo mantener la misma línea de pensamiento por un periodo prolongado. Pero volviendo a lo que nos ocupa: ¿En qué momento un festival que da cabida entre sus funciones a proyectos alternos comienza abriendo con Otra Película de Huevos y un Pollo? Y en la Feria Internacional del Libro este año vamos a presentar lo nuevo de los Mascabrothers o que perch?

Y no, no es que yo me crea un intelectualoide pepón (a ratos sí) pero también me alcanza a dar penita que en presencia de Gabriel García Márquez empecemos así un festival cultural… amén de que no me gusta cómo escribe el señor, pero vamos, que tampoco es manda ventanearnos a nosotros mismos en cada ocasión que podamos.

En fin, a lo que nos truje. Hoy exhibieron una película llamada: “La ultima y nos vamos” y tras leer la sinopsis yo pensé que estaría buena. Aquí les dejo la sinopsis
Viernes por la noche en la Ciudad de México, tres universitarios Juan, Rodrigo y Cristian se reúnen con sus amigos a celebrar en Plaza Garibaldi. Después de oír mariachis y tomarse una par de tragos cada quien toma su camino. Rodrigo, deambula solo por las calles. En busca de respuestas, se refugia en un microbús y recorre la ciudad inmerso en sus pensamientos hasta que encuentra en la Conductora una amistad que deriva en un romance pasajero. Juan se detiene a tomar un último tequila con un grupo de albañiles que lo invitan a una fiesta de 15 años. Uno de ellos le roba el reloj del abuelo de su novia. Juan, obsesionado por recuperarlo, accede a un juego que oscila entre la camaradería y el descontrol. Al final de la noche, logra establecer una relación de amistad y respeto inesperada con Ángel. Cristian y Alan, siguen la fiesta en un tabledance donde Cristian conoce a una joven bailarina, Lucía, mientras que Alan lo involucra en una serie de problemas que derivan en una pelea callejera.

Y bueno, en mi ingenuidad lo que pasó es que me topé con una Oda a la jodida juventud jodida y madreada de ahora. Y sí, muchos dirán que soy parte de esa juventud y tomo lo que me toca (O sea, simplemente agradecer de que me sigan considerando joven, gracias ¿Qué se toman?).

De entrada, dos de tres personajes me recordaron al chiqui-papi, pero a lo bestia. Igual de pepones, igual de mamones, igual de no tener el más mínimo sentido de la prudencia y con ese pinche modito de “si pago, puedo”.

Saben que? Al grano, no me quiero alargar mas, comienzo con los madrazos. La pinche película está totalmente carente de un mensaje positivo y si alguien se lo hallo, por favor que me lo diga, yo solo le encontré una tendencia muy marcada a definir que la juventud en este país se divide en dos clases: si perteneces a la chida, poca madre, si perteneces a la otra, pues laméntate porque ya valiste. A las mujeres de “la clase humilde” las ponen a cual más de facilotas y la fresona es la única que no coge (nomás se faja, según uno de los diálogos de la película). Las situaciones a cual más de absurdas y en momentos parece que ninguno de los tres protagonistas paga las consecuencias de sus actos, los que pagan son personajes relativamente secundarios. En pocas ocasiones les dejan su orgullo a los que no son los pepones y todavía dos se dan el lujo de andar de “perdonavidas” haciendo sus buenas obras que en uno de los casos resulta hasta tardía.

Lo peor es que parece que nadie se dio cuenta de lo que hizo, te presentan el proyecto triunfalista como si hubieran hecho un homenaje a la convivencia cuando no es más que el gloria in excelsis monumento a la irresponsabilidad y arrogancia típicas de los juniorcitos. En mi opinión y en el mismo tenor de la película, si usted es de la clase de gente como el chiqui papi, vaya a verla, se va a sentir bien chingón. Si usted conserva su cerebro en buenas condiciones, puedo sugerirle otras maneras más edificantes de ponerle en su pinche madre a sus neuronas.

Y como comentario al margen: ¿Qué pedo con los cines en Centro Magno? En lo que va del año, van dos apagones, dos dormidas del operador del proyector, broncas con el sobrecupo y un severo caso de impuntualidad.

Si quieren saber más de la película, en donde mencioné el título está en el enlace a la ficha

3 comentarios:

yorkperry dijo...

se nos está muriendo el centro mango...

mmmmm no sé...

Incluso medio recuerdo que la última vez, antes de The Spirit, que vi una película ahí también pasó algo con la energía electrica...

Ah sí!

Fue en Vicky Cristina Barcelona!

Estef Valentine * The Perdition dijo...

Ya de entrada por el nombresito no la veía, ves por qué luego no quiero ir al cine? no es posible que se done parte de las entradas para producir semejantes porquerías como esa película ¬¬

Geraldine dijo...

ultimamente llaman arte a cualquier verdura, películas que se repiten una y otra vez con su argumento...